
Nuevas formas de corrupción y las disfunciones del sistema
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La democracia, concebida para erradicar las tiranías, se ve hoy desafiada por la amalgama de intereses oscuros y figuras controvertidas. Desde el “Club de Trump” hasta escándalos locales, las disfunciones del sistema se hacen cada vez más evidentes, creando un caldo de cultivo para la corrupción y la desigualdad.
El espectáculo de Trump y sus implicaciones
En un encuentro con personalidades poderosas, autócratas y dictadores, Donald Trump exhibió una personalidad que generó asombro y críticas. Su comportamiento, calificado por muchos como prepotente y ególatra, fue visto como una vergüenza por algunos estadounidenses. A pesar de ello, fue aplaudido por los presentes, aunque incluso llegó a dormirse durante la reunión, evidenciando su decrepitud.
Más allá del espectáculo, las acciones de Trump, como los asesinatos extrajudiciales en el Caribe por intereses petroleros y la persecución de migrantes, generan profunda preocupación. Sus ataques a la justicia, la ciencia y la libertad de expresión, junto con sus políticas comerciales proteccionistas, evidencian un peligroso desprecio por el orden internacional.
El Tribunal Supremo frena a Trump
El Tribunal Supremo de Estados Unidos ha actuado como contrapeso a las políticas de Trump, anulando gran parte de los aranceles impuestos al resto del mundo. La decisión, basada en la falta de facultad del poder ejecutivo para imponer tales gravámenes, representa un revés para la agenda política y económica del exmandatario.
La reacción de Trump ante el fallo judicial fue de rabia, criticando a los jueces que él mismo nombró. Sin embargo, posteriormente suavizó su discurso, anunciando la búsqueda de nuevas fórmulas para implementar sus políticas comerciales.
Rasgos de personalidad preocupantes
Trump exhibe rasgos de megalomanía, delirios de grandeza, arrogancia y fantasías de poder. Este tipo de trastorno de la personalidad, a menudo adquirido, se caracteriza por una autoestima exagerada, falta de empatía y reacciones de ira ante la contradicción.
Si bien no se considera una enfermedad mental en sí misma, este trastorno, a menudo acompañado de psicopatía, implica una conciencia del daño causado y una marcada falta de remordimientos. Estas características, junto con la manipulación y el narcisismo, hacen que individuos con este perfil sean especialmente peligrosos en posiciones de poder.
La historia se repite
La historia está repleta de mandatarios con rasgos psicópatas o enfermedades mentales, especialmente en las monarquías, donde la endogamia ha sido frecuente. Sin embargo, lo inusual es que este tipo de personajes sean elegidos democráticamente, como ocurrió con Hitler y Trump.
La elección de líderes con falta de escrúpulos y empatía, que parecen triunfar gracias a su maldad y arrogancia, plantea serias interrogantes sobre el estado actual de la sociedad y la manipulación a la que está expuesta.
El auge de la manipulación y la ignorancia
La manipulación y el fomento de la ignorancia se han convertido en inversiones rentables para los corruptos. Al llegar al poder, estos individuos distribuyen dinero entre sus círculos de apoyo y engrosan sus propias cuentas corrientes.
Un ejemplo de ello es el “Club de Paz” de Trump, que funciona como una agencia inmobiliaria para la “reconstrucción” de Gaza, con planes de construir hoteles de lujo sobre los restos de las víctimas del conflicto. La designación de Jared Kushner como responsable de este proyecto, calificado por el Financial Times como un “cartel de cleptócratas y dictadores”, evidencia la magnitud de la corrupción y el descaro con que se exhibe.
La corrupción en España
En España, la promoción de negocios perjudiciales para la ciudadanía es una realidad palpable. Las acciones de Ayuso en materia de educación y sanidad, junto con su aparente inmunidad judicial, solo se explican por la intensa promoción mediática de la que goza y por posibles mecanismos ocultos que la protegen.
La situación del novio de Ayuso, acusado de fraude fiscal, falsedad documental, delito contable y pertenencia a grupo criminal, añade un componente de escándalo y sospecha a la trama de corrupción que parece envolver a la presidenta de la Comunidad de Madrid.
Un sistema en degeneración
La siembra de odio, violencia, tergiversación de los hechos y la difusión de bulos e insultos son herramientas utilizadas para obtener réditos particulares espurios. La democracia, concebida para acabar con las tiranías, se ve amenazada por la amalgama de intereses oscuros y la degeneración del sistema.
Desde genocidios hasta el aprovechamiento comercial de la miseria, las desvergüenzas se exhiben con descaro, llegando a la depravación de élites involucradas en el abuso sexual y la tortura de menores. Esta situación exige una reflexión profunda y acciones contundentes para revertir la decadencia y defender los valores fundamentales de la democracia.













