La asfixia a la Universidad Pública en Madrid: Un análisis crítico

La asfixia a la Universidad Pública en Madrid: Un análisis crítico
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La asfixia a la Universidad Pública en Madrid: Un análisis crítico

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La Comunidad de Madrid, siendo la más rica de España, es también la que más descuida su universidad pública, favoreciendo notoriamente a las instituciones privadas. Los datos revelan una situación alarmante que requiere un análisis profundo.

Inversión y Tasas: Un contraste preocupante

Madrid destaca por ser la comunidad autónoma que menos dinero público invierte por alumno universitario, destinando 6.975 euros frente a una media nacional de 9.346 euros. Paralelamente, cobra las tasas universitarias más elevadas, alcanzando los 2.052 euros anuales, el doble que en Galicia y Asturias. Además, un 34% de los estudiantes universitarios madrileños asisten a centros privados, superando la media nacional del 23%.

Un gasto desproporcionado en relación al PIB

La situación se agrava al comparar la inversión con el Producto Interno Bruto (PIB) per cápita de la región. Madrid gasta la mitad que otras comunidades, un 16% frente al 31% de la media nacional.

La Universidad Complutense en crisis

Esta asfixia económica tiene consecuencias directas en la Universidad Complutense, la más grande y una de las más prestigiosas de España. Fundada en 1499, ha perdido el 25% de sus alumnos en los últimos veinte años, no por falta de demanda, sino por la incapacidad de atenderlos adecuadamente debido a la falta de recursos.

La Complutense ha enfrentado dificultades para pagar las nóminas y varios de sus edificios se encuentran en estado de deterioro. Para hacer frente a un préstamo de 33 millones de euros, la universidad ha tenido que aprobar recortes que incluyen la reducción de profesores, la precarización salarial e incluso la eliminación de algunas titulaciones.

Un declive histórico

En 2008, Madrid destinaba el 0,88% de su PIB a las universidades públicas. Hoy, esa cifra se sitúa en el 0,68%. A pesar de los recortes, la Complutense sigue siendo una de las mejores universidades españolas, pero atraviesa uno de los momentos más críticos de su historia.

Orígenes de la política de recortes

Esta política de persecución contra la universidad pública madrileña en beneficio de la privada no es nueva. Se remonta a la época de Alberto Ruiz Gallardón, cuyo consejero de Educación, Gustavo Villapalos, entregó una universidad a los Legionarios de Cristo. Villapalos también autorizó la transformación de un centro adscrito a la Complutense en una universidad privada independiente.

Esperanza Aguirre continuó con los recortes de sueldos y presupuesto en la Complutense, y finalmente, Isabel Díaz Ayuso está dando la puntilla final.

El papel del PP en el deterioro de la universidad pública

El Partido Popular ha gobernado la Comunidad de Madrid de forma ininterrumpida desde 1995. A pesar de defender la “meritocracia”, se ha dedicado a dinamitar la institución más meritocrática que existe: la universidad pública, una herramienta clave para el ascenso social de las clases trabajadoras.

Hoy en día, acceder a carreras como Medicina o ingenierías en la universidad pública requiere notas de corte superiores a 13 sobre 14 puntos. La alternativa es pagar 20.000 euros al año en una universidad privada, donde la nota de corte se sitúa en un 5.

El desprecio de Ayuso hacia la universidad pública

Isabel Díaz Ayuso no oculta su desprecio hacia la universidad pública, a la que considera una institución “colonizada por la izquierda” donde “se dan los títulos como churros” y un “entramado de chiringuitos de familiares y de negocios”. Esta es su justificación para seguir recortando.

La frivolidad en la gestión educativa

Si bien el deterioro de la universidad no se debe únicamente al clan de ‘los Pocholos’, su auge y caída demuestran la frivolidad de una Isabel Díaz Ayuso más interesada en el poder que en la gestión. Su elección de confiar un presupuesto de 7.000 millones de euros anuales a un “Rasputín” ultraconservador es sintomática de su sectarismo y falta de compromiso con la educación pública.

Una decisión política meditada

Mientras tanto, la universidad fundada por Cisneros agoniza, no por fatalidad, sino por una fría y meditada decisión política.