
Retiran las jarras de azucenas de la Giralda tras el desprendimiento de una de ellas
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Desde la mañana del sábado 21 de febrero, operarios llevan a cabo la retirada de las tres jarras de azucenas que coronan el campanario de la Giralda de Sevilla. Esta acción se produce después de que, el pasado 5 de febrero, una de las jarras se desprendiera a causa del fuerte temporal que afectó a la capital hispalense y otras zonas de Andalucía.
Una grúa de gran tonelaje fue instalada en la Plaza Virgen de los Reyes para alcanzar la altura del cuerpo de azucenas, permitiendo a sevillanos y turistas observar las labores de retirada.
Los andamios ya habían sido colocados a principios de semana, a la espera de que las condiciones meteorológicas permitieran realizar la operación.
Cada una de estas esculturas supera los 3,5 metros de altura y pesa alrededor de 120 kilos. Serán trasladadas provisionalmente al Patio de los Naranjos de la Catedral de Sevilla.
Allí, se realizará un estudio metalográfico exhaustivo de los materiales y se evaluará su estado de conservación, incluyendo la eolípida y el vástago, diseñados por Hernán Ruiz y fundidos por Bartolomé Morel, los mismos artífices del Giraldillo (1568), así como los ramos de azucenas, las asas y los cuerpos del cuello superior.
Una vez recopilada toda la información necesaria, la Archidiócesis de Sevilla tomará las decisiones oportunas dentro del plan de conservación y restauración del cuerpo renacentista de la Giralda, que se encuentra actualmente en ejecución.
Significado histórico de las jarras de azucenas
Las jarras de azucenas fueron colocadas en 1751 en la terraza superior del campanario y simbolizan la pureza de María y la Inmaculada Concepción. Son elementos clave del escudo del Cabildo de la Catedral junto a la torre y se ubican en las cuatro esquinas de la terraza del campanario, habiendo sido añadidas a mediados del siglo XVIII.
El incidente del temporal
Afortunadamente, la caída de la azucena durante el temporal no causó daños personales.
La zona fue acordonada como medida de seguridad hasta que se realizó una revisión exhaustiva para descartar otros posibles riesgos.
Según los expertos, el desprendimiento se debió a un proceso de corrosión del vástago en el interior de la campana de piedra que soporta el elemento. Este fallo fue calificado como un vicio oculto, imposible de detectar durante las revisiones periódicas.













