
NUEVO TITULO: El Trasvase del Ebro: ¿Solución o Conflicto Anunciado?
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El debate sobre el trasvase del Ebro ha vuelto a la palestra, planteando interrogantes sobre su viabilidad como solución a la escasez hídrica en otras cuencas. Daniel Herrero, ingeniero y químico especializado en agua, advierte que, en la actualidad, no es aconsejable considerarlo como una gran solución estructural.
El Espejo del Tajo-Segura
Herrero argumenta que esta megaobra podría reabrir viejas heridas y generar nuevos conflictos, basándose en la experiencia española con infraestructuras similares. Señala el trasvase Tajo-Segura, operativo desde los años 70, como un ejemplo de obra que, a pesar de su funcionamiento, no ha estado exenta de problemas. Durante décadas, ha existido un conflicto persistente en la cabecera del Tajo, donde los municipios ribereños de los embalses de Entrepeñas y Buendía han denunciado niveles muy bajos, impacto paisajístico, pérdida de actividad turística y falta de prioridad para el desarrollo local.
A estas problemáticas se suman limitaciones técnicas como las pérdidas por evaporación, los elevados costes energéticos y la dependencia de reglas de explotación variables.
La conclusión del experto es clara: si con una infraestructura consolidada el debate sigue abierto 40 años después, “plantear algo aún mayor en el Ebro, con un clima más irregular, no parece el camino más prudente”.
El Caudal Ecológico: Un Imperativo, No un Desperdicio
Uno de los argumentos a favor del trasvase es que el agua que el Ebro vierte al mar “se desperdicia”. Herrero desmonta esta idea explicando la importancia del caudal ecológico, que no es un invento político ni una cifra simbólica, sino una obligación legal y técnica para que el río siga siendo río. Este caudal mínimo, de algo más de 100 m³/s de media anual en su tramo final, es vital para mantener el delta, frenar la intrusión salina y conservar el ecosistema.
Además, el ingeniero advierte sobre la mala práctica de basar una obra de tal calibre en medias históricas. Los ríos funcionan por episodios, y en los años secos, el Ebro puede acercarse peligrosamente a ese mínimo ecológico, eliminando cualquier margen.
“Diseñar una infraestructura de este tipo apoyada en promedios es una mala práctica, porque el río no funciona por medias”, insiste Herrero.
Alternativas Sostenibles y Eficientes
Aunque Herrero reconoce que “hace falta agua en zonas deficitarias”, matiza que la pregunta correcta no es esa, sino “si hacer el trasvase es la mejor alternativa”. Su respuesta es un no rotundo. Hoy existen soluciones más modernas, flexibles y adaptadas a un clima incierto, como la reutilización, que aporta un recurso constante; la desalación, ideal para zonas costeras y sin dependencia de la lluvia; y, sobre todo, la mejora de eficiencia en redes y regadíos como primera medida indispensable.
Apostar por el trasvase condicionaría la planificación durante generaciones, pudiendo retrasar la inversión en estas tecnologías más sostenibles. Para el experto, la elección es clara: “elegir si queremos un sistema rígido y dependiente o uno diversificado y más adaptado a un clima cada vez más incierto”. El impacto de esta decisión afectaría al bolsillo de los ciudadanos, por los altos costes de construcción y operación; a la cohesión territorial, cronificando conflictos por los recursos; y al modelo de gestión del agua del futuro.













