
Errores comunes que sabotean tu descanso nocturno
Foto: Archivo – Todos los derechos reservados
En la búsqueda de una vida saludable, a menudo pasamos por alto la importancia de un buen descanso nocturno. Sin embargo, ciertos hábitos cotidianos pueden estar afectando negativamente la calidad de nuestro sueño. La experta en microbiota, Sara Marín, ha señalado dos errores comunes que impiden que nuestro cuerpo se recupere adecuadamente durante la noche.
Cenar demasiado tarde: un enemigo del sueño
Uno de los factores que más influyen en el sueño es la hora de la cena. Marín explica que el problema radica en la relación entre la insulina y la melatonina, dos hormonas clave.
La insulina y la melatonina son antagonistas. Si los niveles de insulina son elevados debido a una ingesta reciente de alimentos, la producción de melatonina, la hormona que induce el sueño, se ve inhibida.
Cuando cenamos tarde, el organismo prioriza la digestión, un proceso que requiere energía y actividad interna. El sistema digestivo se activa y envía al cerebro la señal de que aún no es hora de desconectar. Por lo tanto, la experta recomienda adelantar la última comida del día a las ocho o nueve de la noche como máximo, para permitir que el cuerpo complete la digestión antes de acostarse.
Horarios irregulares los fines de semana: el jet lag social
El segundo error que destaca Sara Marín se relaciona con nuestros horarios durante los días de descanso.
La costumbre de despertarse mucho más tarde los sábados y domingos para “recuperar sueño” es contraproducente. Este cambio brusco en la rutina provoca el llamado “jet lag social” y desajusta nuestro reloj biológico interno.
Marín advierte que esta práctica tiene un alto precio: el cuerpo tarda aproximadamente tres días en recuperar el ritmo circadiano alterado al despertarse a una hora diferente durante el fin de semana. Este desajuste explica por qué a menudo nos sentimos cansados y desfasados al comenzar la semana.
La idea de que podemos compensar la falta de sueño de la semana durmiendo más horas durante el fin de semana es un mito. En lugar de reparar el cansancio acumulado, alteramos aún más nuestros ciclos de sueño-vigilia, lo que hace que el descanso sea menos efectivo y reparador.
La clave no es la cantidad, sino la regularidad.













