
Sanlúcar la Mayor: Lama de Góngora y Calerito abren la puerta grande en una tarde de entrega
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La plaza de toros de Sanlúcar la Mayor, Sevilla, fue escenario de una corrida marcada por la entrega de los toreros Oliva Soto, Lama de Góngora y Calerito, quienes lidiaron reses de Herederos de José Luis Osborne, que carecieron de fuerza.
Oliva Soto: Entrega y un susto inicial
Oliva Soto inició la tarde con un lance a portagayola, sufriendo una aparatosa voltereta. El toro, falto de fuerza, permitió al torero sevillano ejecutar algunos naturales de mérito, aunque siempre con cautela. Tras una media estocada, Soto cortó la primera oreja del festejo.
Lama de Góngora: Toreo al natural y puerta grande
Lama de Góngora recibió al segundo toro con gusto en el capote. Con la muleta, encontró su mejor versión en el pitón izquierdo, logrando varios naturales estimables.
Una media estocada fue suficiente para tumbar al toro, lo que le valió una oreja. En el quinto, considerado el mejor toro de la tarde, Lama de Góngora cuajó una faena ligada, con buenos naturales y un ritmo continuo. Tras una estocada al segundo intento, fue premiado con dos orejas y el toro con la vuelta al ruedo. Sufrió un revolcón sin consecuencias tras la estocada.
Calerito: Firmeza y pundonor
Calerito recibió al tercero con un buen recibo de capa.
Sin embargo, el toro se vino abajo rápidamente. A pesar de la falta de empuje del animal, el torero mostró firmeza, aunque la faena no despegó. Tras una media estocada y descabello, recibió una vuelta al ruedo como reconocimiento a su esfuerzo. Cerró plaza con un sexto al que recibió con soltura.
Tras sufrir un revolcón al inicio de la faena, el torero se rehízo y firmó una labor seria, toreando despacio y apostando por la quietud. Mató a la segunda, el toro tardó en doblar, y el premio fueron dos orejas que le abrieron la puerta grande junto a Lama de Góngora.
Balance de la tarde
La corrida se caracterizó por la entrega de los toreros ante un ganado limitado. Lama de Góngora y Calerito aprovecharon las escasas oportunidades que ofrecieron los toros, capitalizando su compromiso. La tarde significó las primeras puertas grandes de la temporada sevillana.













