Fallecieron Tom Noonan, Frederick Wiseman y Robert Duvall: Tres Días, Tres Legados

Fallecieron Tom Noonan, Frederick Wiseman y Robert Duvall: Tres Días, Tres Legados
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Fallecieron Tom Noonan, Frederick Wiseman y Robert Duvall: Tres Días, Tres Legados

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El mundo del arte y el cine ha perdido a tres figuras importantes en los últimos días: los actores Tom Noonan y Robert Duvall, y el documentalista Frederick Wiseman. Cada uno, a su manera, dejó una huella imborrable en la cultura.

Tom Noonan: El Villano Inolvidable

Aunque su nombre no siempre resonaba en la memoria popular, el rostro de Tom Noonan era inconfundible. Su talento para interpretar villanos y personajes inquietantes lo catapultó a la fama, con roles memorables en películas como Manhunter, RoboCop 2, El último gran héroe y La casa del diablo. Sin embargo, Noonan anhelaba explorar otros caminos en su carrera, como los que vislumbró en La puerta del cielo y Mystery Train.

En una entrevista, Noonan expresó su deseo de haber tenido más éxito como actor, reconociendo con ironía que parecía que solo lo llamaban cuando alguien se topaba con una de sus películas “cambiando de canales en plena madrugada”. A pesar de ello, Noonan no se rindió y continuó trabajando en guiones y fundó la Paradise Factory, una sala de teatro en la década de 1990.

Frederick Wiseman: El Maestro del Documental

El fallecimiento del documentalista Frederick Wiseman también dejó un vacío en el mundo del cine. Con una mirada crítica y profunda, Wiseman exploró las instituciones y la sociedad estadounidense en películas como Titicut Follies, Welfare, Boxing Gym y Ex Libris: La biblioteca pública de Nueva York, ganadora de un premio en el Festival de Venecia.

Su enfoque en temas como la vivienda, el desempleo y la burocracia lo convirtió en una voz esencial para comprender los desafíos de la vida moderna. Errol Morris lo describió como “el mejor cineasta” de Estados Unidos.

Robert Duvall: Un Actor de Teatro Consagrado

La desaparición de Robert Duvall eclipsó en parte las otras pérdidas. Duvall, reconocido por sus papeles en películas icónicas, tuvo sus inicios en el teatro, un arte que siempre amó. Participó en obras como El gato y el canario, Las brujas de Salem, Panorama desde el puente, Soy una cámara, Un tranvía llamado deseo, La profesión de la señora Warren y American Buffalo.

Honrar la memoria de Duvall implica reconocer a los autores que admiraba. Recordar a Wiseman significa buscar sus documentales, que a menudo pasan desapercibidos. Y para honrar a Tom Noonan, basta con recordarlo la próxima vez que nos encontremos con él en la pantalla, incluso en sus papeles menos conocidos.

Como dijo William Shakespeare, “la acción debe corresponder a la palabra, y esta a la acción, cuidando siempre de no atropellar la simplicidad de la naturaleza”. Un principio que estos tres artistas, a su manera, siempre buscaron seguir.