
Nuevos retos para los coordinadores de bienestar escolar ante el aumento del acoso y la falta de recursos
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La figura del coordinador de bienestar en los centros educativos se ha vuelto crucial ante el incremento del acoso escolar y los problemas de salud mental entre los estudiantes. Sin embargo, la falta de recursos y apoyo institucional dificultan su labor, obligando a organizaciones del tercer sector y a los propios centros a crear redes de apoyo.
La historia de Juan: un coordinador desbordado
Juan, profesor de Geografía e Historia en un instituto de Gijón, es también coordinador de bienestar desde 2021, cuando la Ley Orgánica de protección integral a la infancia y la adolescencia frente a la violencia (LOPIVI) hizo obligatoria esta figura en todos los centros educativos. Asumió el cargo por lealtad y por su buena relación con los alumnos. “Si no hay vínculo, la figura del coordinador no funciona”, afirma.
La LOPIVI obligó a todos los centros educativos a contar con esta figura, que recae en docentes del propio centro. Sin embargo, a excepción de algunas comunidades autónomas, no cuenta con ningún tipo de retribución o compensación económica.
Desigualdades territoriales y falta de tiempo
Según un informe de la ONG Educo, la implementación de la figura del Coordinador de Bienestar presenta grandes desigualdades territoriales en su regulación y aplicación. Uno de los principales problemas es la falta de tiempo asignado para ejercer la función. Juan, por ejemplo, le dedica unas tres horas semanales, que considera “inabarcables”. Sus funciones incluyen promover un entorno seguro, prevenir y detectar situaciones de riesgo, escuchar y acompañar al alumnado, coordinar actuaciones y colaborar con otros profesionales.
El caso de Verónica: sobrecarga burocrática
Verónica, jefa de estudios y coordinadora de bienestar en una escuela pública de Madrid, coincide en la falta de tiempo y en la sobrecarga burocrática. “Si todo ese tiempo se destinara a dar charlas al alumnado, preparar materiales para mejorar la convivencia o a la formación del profesorado, el impacto sería mucho mayor”, señala.
Aumento del acoso escolar y el ciberacoso
Un informe de la Fundación ANAR y Mutua Madrileña advierte del aumento del acoso escolar, impulsado por el ciberbullying y el uso de la inteligencia artificial. Diana Díaz, directora de las Líneas de Ayuda de la Fundación ANAR, explica que la tecnología está presente en el 14,2% de los casos de ciberacoso, a través de la creación de vídeos falsos, la manipulación de imágenes o la suplantación de identidad.
Juan coincide en que las redes sociales son un problema “muy gordo”. “El 80% de las situaciones que tenemos nosotros de situaciones de acoso, muchas veces vienen mediatizadas, empezadas, acabadas o en desarrollo mediante las redes sociales”, explica.
El debate sobre el acceso a las redes sociales
El anuncio del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, de prohibir el acceso de los menores de 16 años a las redes sociales ha generado un debate. Juan considera que la medida llega tarde, ya que los jóvenes de 13, 14 o 15 años tienen controlado el tema de las redes sociales y muchos se ocultan en el anonimato, lo que facilita el acoso.
Los sindicatos docentes señalan que muchos casos de acoso escolar se originan fuera del centro educativo, lo que limita la capacidad de intervención de los institutos. Sin embargo, Juan y Verónica consideran que, si el acoso lo ejercen alumnos del centro contra otros alumnos del centro, deben intervenir, aunque haya ocurrido fuera del horario lectivo.
Necesidad de más recursos profesionales
Ante situaciones como las vividas por Juan, es fundamental que las administraciones públicas aporten más recursos, especialmente profesionales de la salud mental. “Yo no soy psicólogo, y creo que los psicólogos deberían estar más presentes en el ámbito educativo”, argumenta Juan. “La figura del coordinador de Bienestar no puede y no debe sustituir nunca jamás a una situación profesional de psicólogo. Es imposible”.
Redes comunitarias como apoyo
Ante la falta de recursos, organizaciones como Mar de Niebla en Gijón han impulsado la creación de redes comunitarias de coordinadores de bienestar. El objetivo es generar un espacio de apoyo mutuo y coordinación ante la complejidad de las situaciones que afrontan. Para Juan, este trabajo en red no sustituye a los recursos que deberían garantizar las administraciones, pero sí actúa como un colchón imprescindible ante una realidad cada vez más compleja.













