¿De dónde vienen las Girl Scouts que vemos en las películas americanas?

¿De dónde vienen las Girl Scouts que vemos en las películas americanas?
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¿De dónde vienen las Girl Scouts que vemos en las películas americanas?

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Si has visto películas o series americanas, seguramente te suene la imagen de niñas con uniforme verde oliva, una banda llena de insignias y cajas de galletas llamando a la puerta. Las Girl Scouts son parte del imaginario colectivo de Estados Unidos. Pero, ¿de dónde vienen realmente? ¿Son lo mismo que los scouts de toda la vida?

La respuesta es más interesante de lo que parece.

El origen se encuentra en el nacimiento del movimiento scout moderno. A principios del siglo XX, el militar británico Robert Baden-Powell organizó en 1907 un campamento experimental en la isla de Brownsea, en Inglaterra. Esa experiencia y su libro *Scouting for Boys* sentaron las bases de un movimiento juvenil que combinaba vida al aire libre, disciplina, compañerismo y formación en valores.

El éxito fue inmediato, pero el movimiento estaba pensado solo para chicos. Eso duró poco.

Cuando las chicas dijeron: “Nosotras también”

En 1909, durante un gran encuentro scout en Londres, apareció un grupo de chicas uniformadas que exigían participar.

Aquello no fue una anécdota simpática, sino una declaración de intenciones. La presión llevó a la creación de una organización paralela para niñas, impulsada por Agnes Baden-Powell, hermana del fundador. Así nacieron en Reino Unido las *Girl Guides*.

El concepto pronto cruzó el Atlántico.

Aquí entra en escena un nombre clave: Juliette Gordon Low. En 1912 fundó en Savannah, Georgia, la primera tropa femenina estadounidense. No eran muchas —apenas dieciocho niñas— pero sembraron lo que hoy es una de las organizaciones juveniles más influyentes del mundo: las *Girl Scouts of the USA*.

Mucho más que vender galletas

Aunque el cine haya popularizado la imagen de las galletas —que, por cierto, se convirtieron en una herramienta histórica de financiación y aprendizaje empresarial— el movimiento va mucho más allá.

Desde su origen, las *Girl Scouts* apostaron por algo bastante revolucionario para la época: formar a las niñas en liderazgo, independencia económica, toma de decisiones y servicio comunitario.

Mientras el mundo de principios del siglo XX limitaba el papel femenino al ámbito doméstico, ellas estaban aprendiendo primeros auxilios, orientación en la naturaleza y trabajo en equipo. No era poca cosa.

Con el tiempo, el movimiento se internacionalizó y hoy existe una asociación mundial que agrupa a organizaciones femeninas scouts de más de 150 países. Aunque los nombres varían —*Girl Guides*, *Girl Scouts*, guías, exploradoras— el espíritu es común: educación en valores, autonomía y compromiso social.

¿Y qué tiene que ver todo esto con el Día Mundial de los Scout?

El 22 de febrero se celebra el Día Mundial de los Scout, fecha que coincide con el nacimiento de Baden-Powell. Curiosamente, también es una fecha clave para el movimiento femenino, que celebra ese mismo día el llamado *World Thinking Day*, una jornada para reforzar la conexión global entre guías y scouts de todo el planeta.

Así que la próxima vez que veas en pantalla a un grupo de niñas organizando un campamento o vendiendo cajas de galletas con una sonrisa estratégica, ya sabes que no es solo un recurso de guion. Es la herencia de más de un siglo de historia, de chicas que quisieron tener su propio espacio en un movimiento que empezó siendo masculino y que acabaron transformando por completo.

Porque si algo han demostrado las *Girl Scouts* es que no eran un apéndice del escultismo original. Eran —y son— una revolución silenciosa en uniforme verde.