¿Es rentable ser conductor de VTC en España? Un testimonio revela la realidad tras el volante

¿Es rentable ser conductor de VTC en España? Un testimonio revela la realidad tras el volante
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¿Es rentable ser conductor de VTC en España? Un testimonio revela la realidad tras el volante

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El sector de los Vehículos de Transporte con Conductor (VTC) ha ganado popularidad como alternativa al taxi tradicional, pero ¿es realmente un negocio tan lucrativo como se piensa? Tolo, propietario y conductor de su propia VTC en España, ha compartido su experiencia y los números reales de su día a día, revelando una realidad de alta inversión, presión constante y sacrificio personal.

La facturación ideal vs. la realidad del autónomo

Si bien la facturación ideal puede alcanzar cifras elevadas, la experiencia de Tolo muestra una realidad diferente. Después de descontar los gastos fijos mensuales, el beneficio neto se ajusta a la realidad del conductor autónomo.

En los meses de mayor demanda turística, la facturación mensual puede ser notable, pero los costes operativos son igualmente altos. “Si quito los 3.000 euros de gasolina y mantenimiento, el sueldo serían unos 4.000 en temporada alta”, explica Tolo. Esta cifra contrasta con el objetivo ideal de facturación de 30.000 euros al mes que se maneja en el sector, una meta que exige una dedicación extrema.

La inversión inicial: un obstáculo considerable

Entrar en este negocio requiere una inversión inicial considerable. Tolo detalla que puede superar los 200.000 euros.

En su caso, adquirió la licencia VTC por 125.000 euros, aunque asegura haber visto precios que alcanzan los 400.000 euros. A esto se suma el coste del vehículo y, especialmente, el seguro, un gasto que le sorprendió: “El seguro ronda entre 1.600 un tercero ampliado hasta los 5.000 que te puede ir un todo riesgo”.

Disponibilidad 24/7 y la presión de la facturación

Una vez realizada la inversión, el desafío es mantener el coche en movimiento. El trabajo de gestión requiere disponibilidad las 24 horas, ya que “estás pendiente del teléfono todo el día” para atender a clientes, turoperadores y agencias. Esta disponibilidad constante implica no tener descanso mental, lo que genera una presión muy elevada para cubrir los gastos y empezar a generar beneficios.

“No tienes horario, no tienes descanso mental y aún así tienes que facturar sí o sí”, afirma Tolo.

La presión por facturar se suma a la exigencia de ciertos clientes, especialmente los de alto standing o VIP, que esperan un servicio inmediato. Esta necesidad de estar siempre disponible para no perder servicios clave es una de las principales fuentes de estrés en el día a día. “La ansiedad es bastante bastante alta”, reconoce Tolo.

Jornadas laborales extensas y la desmitificación de la profesión

La jornada laboral varía según el tipo de servicio. Un día normal con agencias puede suponer unos seis trayectos, pero los retrasos de vuelos o las esperas en el aeropuerto complican la planificación.

El trabajo nocturno es una constante en las grandes ciudades para aprovechar el movimiento que se genera en el ocio.

Tolo también desmonta algunos mitos sobre su profesión, como la idea de que “todo es sencillo y que se gana el dinero que uno quiere, trabajando lo que se quiere”. La realidad está lejos de la imagen glamurosa que algunos puedan tener. “Solo trabajas con estrellas de Hollywood, que estás todo el día vagueando y cobrando sin hacer nada”, ironiza.

Desafíos de la expansión y el impacto en la vida personal

Expandir el negocio es otro gran desafío. Tolo advierte sobre el error de “abarcar demasiado”, lo que puede llevar a dar un servicio incorrecto.

El crecimiento debe ser paulatino y meditado. La escalabilidad es compleja: las licencias tienen un coste elevado, el negocio es estacional y depende enormemente del turismo, que a su vez se ve afectado por factores externos como “una guerra en otro país”.

El impacto en la vida personal es un peaje alto. Los sacrificios son enormes, desde “no ver a crecer a tus hijos” y perderse momentos familiares irrepetibles hasta el poco tiempo que puede dedicar a su pareja. A esto se suma el desgaste físico de pasar todo el día sentado al volante.

Pasión por el trabajo a pesar de las dificultades

A pesar de las dificultades, Tolo se mantiene motivado por la pasión por su trabajo.

“Es la primera vez que siento que estoy haciendo lo que me gusta”, confiesa. Aunque le recomendaría el negocio a su hijo, le advertiría sobre los sacrificios necesarios y la exigencia de “dar el callo”. Su historia demuestra que, si bien el sector VTC puede ser rentable, exige una vocación y una capacidad de resistencia que van más allá de los números.