
MANUEL VILAS: UN ESCRITOR QUE DESNUDA LA VIDA
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Manuel Vilas, al igual que autores como Paul Auster, Marguerite Duras, Kundera y Thomas Mann, se ha dedicado a contar la vida, la suya y, sobre todo, la de los demás. En su obra, Vilas nos invita a entrar en esos espacios donde el tiempo ha dejado su huella y la vida se ha consumado.
Aunque el Manuel Vilas de ‘Alegría’ difiere del de ‘Ordesa’, ‘América’ o ‘El hundimiento’, todos convergen en la figura de un hombre que observa la intemperie y se describe en sus momentos de desamparo.
Este mismo enfoque lo encontramos en su novela más reciente, ‘Islandia’, un libro que explora las transformaciones.
A Vilas lo impulsa la necesidad de no perder la vida, en ninguna de sus formas, y es por eso que escribe sin cesar. A través de su narrativa, se confiesa, se despoja de todo, se muestra vulnerable, se expone, se hiere, se conmueve y nos conmueve.
‘Islandia’ se integra de manera natural en este territorio emocional.
La novela no se centra en el amor, sino en su desmoronamiento. Al igual que en sus obras anteriores, Vilas transforma la experiencia privada en una pantalla donde proyecta una imagen más amplia: el desamor no es simplemente una ruptura sentimental, sino una caída, una grieta que obliga al narrador y al lector a una introspección profunda.
En ‘Islandia’ se manifiesta esa intensidad emocional característica de Vilas: una escritura que no teme el exceso, que roza el sentimentalismo y que, precisamente por ello, captura la vivencia en forma literaria.
Los novelistas escriben novelas, con la aspiración de que sean buenas, pues en ello les va la vida. Y a eso se ha dedicado Manuel Vilas, incansablemente.












