El Nuevo Mirandilla recibe este lunes a un Cádiz que ya no vive de romper rachas, sino de consolidar reacciones. El empate en Burgos fue un alivio, pero no una solución. Ahora, ante la Real Sociedad B y en plena resaca de Carnaval, toca algo más que competir: toca ganar.
El punto en Burgos rompió la racha de derrotas consecutivas, pero no disipó las dudas, ya que los amarillos se vieron muy superados en varias fases del partido. El equipo es undécimo con 35 puntos, a seis del play off y con siete de margen sobre el descenso.
Tierra de nadie. Y esa es, precisamente, la zona más incómoda.
El técnico cadista Gaizka Garitano fue claro en la previa: “Hemos roto la racha y confiamos en que el punto nos sirva para volver a la senda de la victoria”. Regresa Brian Ocampo y hay incógnitas tras las variaciones en Burgos, pero sobre todo tras el anuncio de Garitano de que había dos jugadores con fiebre esta semana (no dio nombres). Incluso existe la posibilidad de abandonar el 1-4-4-2 en determinados momentos del partido.
El equipo necesita ganar en casa.
No solo por la clasificación, sino por las sensaciones. Y por la tranquilidad en el entorno.

En los números, el duelo presenta un equilibrio engañoso. El Cádiz suma 35 puntos por los 31 de la Real Sociedad B tras 26 jornadas, con un balance muy similar en victorias (9 por 8) y empates (8 por 7). Sin embargo, las diferencias aparecen en el perfil de juego.
El conjunto amarillo ha marcado más goles (34 por 28), pero también ha encajado más (36 frente a 30), lo que explica su irregularidad defensiva.
El filial donostiarra genera más volumen ofensivo: acumula 233 disparos por los 209 del Cádiz y 110 tiros a puerta por 86, lo que habla de una mayor frecuencia de llegada.
En posesión el Cádiz tiene una ligera ventaja (46% por 43%) y también en precisión de pase (79% por 76%), además de sacar más córners (129 por 88), lo que refleja su insistencia en campo rival. También presenta más recuperaciones y pases totales, aunque el filial comete menos faltas (140 por 199), síntoma de un equipo que suele defender con orden y sin excesiva agresividad.
En definitiva, los datos dibujan un partido parejo en puntos, pero con matices distintos: el Cádiz algo más directo y con mayor producción a balón parado; la Real Sociedad B con más volumen de remate y una propuesta ofensiva más constante.

Ansotegi ha construido un equipo competitivo, organizado y con futbolistas que corren muchísimo y manejan bien el balón. En la primera vuelta, el Cádiz sufrió ante ellos. De hecho, fue el día de la explosión de Tabatadze, que con un doblete igualó un choque que el Cádiz prácticamente tenía perdido con el 3-1 en el marcador.
Están dos puestos por encima del descenso y cada punto es oro para un filial que compite sin complejos.
Ojo al VAR
El colegiado será Ojaos Valera (Murcia) y en el VAR estará un viejo amigo del cadismo: Carlos del Cerro Grande. Con la hoja de antecedentes de este colegiado (tanto en el césped como en el VAR) con el Cádiz, el videoarbitraje puede dar grandes momentos.
Porque si algo no ha faltado en los últimos años han sido capítulos polémicos con su nombre de por medio. Veremos si esta noche pasa inadvertido… o vuelve a convertirse en protagonista.
Una victoria permitiría mirar hacia arriba con algo más de convicción. Un tropiezo volvería a generar ruido. Porque el empate en Burgos fue un alivio, pero no una solución. El Cádiz necesita mandar en el partido.
No sobrevivirlo.
En un lunes distinto, en plena resaca colectiva física y emocional tras el Carnaval, el equipo tiene la oportunidad de dar un paso adelante y demostrar que el punto en Burgos no fue solo un paréntesis. Ahora toca ganar.














