
Socorristas emocionales: Un nuevo apoyo para la salud mental de los docentes
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La salud mental en el ámbito laboral, especialmente en el sector educativo, es una preocupación creciente. La presión sobre los docentes es cada vez mayor, afectando su bienestar y la calidad de la enseñanza.
Agresiones y tensiones en el aula
Informes como el PISA de la OCDE revelan que un alto porcentaje de alumnos percibe retrasos en el inicio de las clases debido a la necesidad de los profesores de restablecer el orden. El curso pasado, el Departamento de Educación del Gobierno Vasco registró cientos de denuncias de profesores que sufrieron agresiones físicas o verbales, principalmente por parte de alumnos.
Una figura pionera: El socorrista emocional
Para abordar esta problemática, ha surgido una iniciativa innovadora: la figura del socorrista emocional. Se trata de un equipo de respuesta rápida dentro de la escuela, diseñado para brindar apoyo psicológico a los docentes que se sienten desbordados.
Esta iniciativa, impulsada en colegios de Vitoria por entidades como la Fundación San Prudencio, ha sido implementada en centros como San Viator, donde Leire Alfonso, pedagoga y orientadora, forma parte del equipo.
¿Cómo funcionan los equipos de socorristas emocionales?
Estos equipos están integrados por personal del propio centro, seleccionados por su perfil y capacidad para generar confianza entre sus compañeros.
En San Viator, el equipo incluye a la psicóloga de primaria infantil, dos orientadoras, la enfermera y un bedel, garantizando la accesibilidad para el personal.
El proyecto se basa en la confianza y la escucha activa de personas que ya forman parte del entorno laboral, ofreciendo un espacio seguro para que los docentes puedan expresar sus emociones y preocupaciones.
El desbordamiento emocional y la necesidad de desahogo
Las situaciones más comunes que atienden los socorristas emocionales están relacionadas con el “desbordamiento emocional”, causado por la sobrecarga de trabajo y las dificultades crecientes con el alumnado. Los profesores a menudo se sienten superados por el malestar anímico de los estudiantes y necesitan desahogarse.
El protocolo de actuación es flexible. Ante una crisis de ansiedad, la respuesta es inmediata. En otros casos, los docentes pueden acercarse a un socorrista cuando lo necesiten, utilizando la “sala de respiro”, un espacio confortable y apartado del bullicio.
Escuchar, orientar y acompañar
La función del socorrista no es tratar, sino escuchar y, si es necesario, orientar.
Se contempla la posibilidad de derivar al docente a un profesional o realizar un seguimiento informal entre compañeros.
Aunque al principio la iniciativa generó cierta reticencia, el servicio se utiliza cada vez más a menudo gracias a la confianza existente entre los compañeros.
El componente vocacional y las dificultades del aula
A pesar del incremento de las bajas laborales por motivos emocionales en el sector, en el entorno de Leire Alfonso no se observa una situación tan acusada, en parte debido al fuerte componente vocacional de la profesión. Muchos docentes se sienten responsables de sus alumnos y les cuesta pedir la baja.
Una de las principales causas del desbordamiento es la dificultad para captar la atención del alumnado, influenciado por la inmediatez de las redes sociales. Otro factor determinante es la pérdida de prestigio de la profesión docente, que genera una sensación de que su labor está más cuestionada que nunca.
La importancia de la colaboración entre el colegio y las familias
Esta desautorización, que a veces proviene del propio entorno familiar del alumno, mina la labor en el aula y subraya la necesidad de que el colegio y las familias trabajen en conjunto.
Ikasle Laguntzaile: Socorristas emocionales entre el alumnado
Para fomentar el bienestar desde la base, el centro también cuenta con los ‘Ikasle Laguntzaile’, alumnos votados por sus compañeros que actúan como sensores para detectar casos de aislamiento o tristeza que puedan pasar desapercibidos para los adultos. Estos alumnos son una parte fundamental para la convivencia, ya que multiplican la capacidad de detectar problemas en el patio y en las aulas.













