Vía Crucis Histórico en Sevilla con el Cristo de la Buena Muerte

Vía Crucis Histórico en Sevilla con el Cristo de la Buena Muerte
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Vía Crucis Histórico en Sevilla con el Cristo de la Buena Muerte

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Sevilla vivió este lunes un momento culminante de su Cuaresma con el tradicional Vía Crucis organizado por el Consejo de Hermandades y Cofradías. Este año, la imagen protagonista fue el **Cristo de la Buena Muerte** de la hermandad de la Hiniesta. La expectación fue máxima, coincidiendo con el 50 aniversario de este acto piadoso, que presentó al Cristo en posición erguida, una novedad respecto a su tradicional Vía Crucis de finales de enero.

Una Imagen Inédita

La principal novedad fue la disposición vertical del crucificado, diferente a la habitual. Según el hermano mayor, esta modificación implicó un cambio completo en la escenografía, desde las andas hasta el exorno floral, convirtiendo el evento en algo único.

“Va a ser muy difícil que lo volvamos a ver así”, afirmó, subrayando la singularidad del momento.

Coincidencias Significativas

A esta particularidad se sumó la feliz coincidencia del 50 aniversario del Vía Crucis del Consejo y el 800 aniversario de la muerte de San Francisco de Asís, una efeméride muy significativa para la Hiniesta por su carácter franciscano. El lema elegido para el rezo fue ‘Es muriendo como se resucita a la vida eterna’, una frase atribuida al santo.

Recorrido Modificado

El itinerario de ida, que comenzó a las 16:15 horas desde la parroquia de San Julián, se vio alterado por obras, generando un recorrido “sinuoso”, en palabras del Hermano Mayor. Esto permitió que el Cristo de la Buena Muerte transitara por calles del barrio por las que nunca antes había pasado, dejando estampas únicas. Durante el trayecto, la imagen pasó frente a hermandades como Montesión, La Lanzada, Santa Marta, El Amor y Pasión.

Rezo en la Catedral y Regreso

El rezo del Vía Crucis comenzó a las 20:00 horas en el interior de la Catedral de Sevilla, donde se desarrollaron todas las estaciones.

Tras su conclusión, alrededor de las 21:30 horas, se inició el traslado de regreso, siguiendo el recorrido habitual del Domingo de Ramos, más directo y a una “velocidad bastante elevada” para reducir el tiempo de exposición en la calle en un día laborable. La llegada a San Julián se programó para las 23:50 horas.

Gran Participación

La hermandad vivió los preparativos con gran intensidad, reflejada en la masiva respuesta de los hermanos. Se repartieron 700 papeletas de sitio, más del doble de las 300 habituales en su Vía Crucis anual. Alrededor de 450 hermanos portaron un cirio, un número que, según el hermano mayor, “delata esa ilusión”.

El Cristo de la Buena Muerte

El Cristo de la Buena Muerte, una obra de Antonio Castillo Lastrucci de entre 1937 y 1938, procesionó sobre unas andas con faldones de damasco y terciopelo granate.

La imagen, de talla completa en madera de cedro de 1,76 metros, se iluminó con cuatro hachones de cera tiniebla. El exorno floral, diseñado para la ocasión, incluyó allium, tulipanes, rosas y flor de cera, entre otras especies.