
Pérdida de potencia al acelerar: Causas y cómo detectarlas
Foto: Archivo – Todos los derechos reservados
Sentir que el coche no responde al acelerar es un problema más común de lo que se cree. La pérdida de potencia al acelerar es una de las principales consultas en los talleres mecánicos y puede deberse a diversas causas.
Según Francisco Javier Fuentes, formador de Midas España, la pérdida de potencia suele ser el resultado de fallos menores que se acumulan con el tiempo. Estos fallos, si no se corrigen a tiempo, terminan afectando el rendimiento del vehículo. A menudo, los conductores asocian esta pérdida de potencia con averías graves, pero en muchos casos se trata de problemas progresivos que pueden solucionarse con revisiones periódicas y un buen mantenimiento preventivo.
A continuación, se detallan las principales averías que pueden provocar la pérdida de potencia en un motor y cómo identificarlas:
Problemas en el sistema de admisión
El problema surge cuando el filtro de aire está obstruido, impidiendo que el motor reciba suficiente aire para funcionar correctamente.
Para compensar esta falta de aire, la unidad de gestión del motor (ECU) aumenta la cantidad y duración de la inyección de combustible. Esto conlleva un mayor consumo de combustible y un aumento de las emisiones contaminantes. Los síntomas principales incluyen una aceleración más lenta, sensación de ahogo al pisar el acelerador y un aumento en el consumo de combustible.
Turbo defectuoso
Cuando el turbo no funciona correctamente, no puede comprimir el aire de manera eficiente, lo que reduce la cantidad de oxígeno que llega al motor. Si además de la pérdida de potencia se detecta un silbido inusual o el vehículo expulsa humo azulado, es importante acudir al taller lo antes posible.
Embrague desgastado
El embrague juega un papel crucial en la transmisión de la potencia del motor a las ruedas.
Si el embrague está desgastado, el motor no podrá transmitir la potencia de manera efectiva. Señales de un embrague defectuoso incluyen un aumento en las revoluciones del motor sin un aumento correspondiente en la velocidad, un olor extraño durante la marcha o dificultad para subir pendientes.
Fallo en sensores clave
Los vehículos modernos dependen en gran medida de la electrónica. Un fallo en sensores como el caudalímetro, el sensor MAP (Presión Absoluta del Colector) o la sonda lambda puede causar problemas en el motor. Esto se debe a que la centralita recibe datos incorrectos y ajusta de forma incorrecta la mezcla de aire y combustible.
Los síntomas habituales son la aparición de testigos de avería en el panel de instrumentos. En casos de combustión deficiente, la centralita puede activar el “modo de emergencia”, limitando el régimen del motor a unas 2.000 o 2.500 rpm.
Problemas en el sistema de escape (común en diésel)
En vehículos que realizan trayectos cortos, especialmente en ciudad, pueden acumularse residuos que obstruyen el catalizador. Esto impide que el motor evacue los gases correctamente, lo que resulta en una pérdida de potencia. Al igual que con otros fallos, la gestión electrónica puede activar el “modo de emergencia” para proteger el motor.













