Sanción por insultos racistas a Vinicius: Un análisis con claroscuros

Sanción por insultos racistas a Vinicius: Un análisis con claroscuros
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Sanción por insultos racistas a Vinicius: Un análisis con claroscuros

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El periodista Sani Senabre ha generado debate en torno a la reciente sanción impuesta tras los presuntos insultos racistas dirigidos a Vinicius. Si bien celebra la sanción, considera que el castigo es merecido, pero al mismo tiempo ha manifestado dudas sobre la base jurídica de la decisión.

Un castigo merecido, pero con interrogantes legales

Senabre articula su postura sobre una aparente contradicción: “Aplaudo lo que ha pasado, pero no lo entiendo”.

Si bien reconoce que existió un insulto racista y que el implicado “tiene que pagar”, la validez probatoria de la sanción le genera dudas, una perspectiva que se vio reforzada luego de escuchar la opinión del catedrático Emilio Cortés.

El riesgo de un precedente peligroso

Senabre advierte que, aunque este caso pueda parecer “muy evidente”, sienta un peligroso precedente. En su opinión, se podría estar creando un mecanismo donde un grupo de jugadores podría ponerse de acuerdo para provocar una reacción desmedida de un rival y lograr una sanción, incluso sin que este último haya dicho “nada sancionable”.

A pesar de su escepticismo sobre la posibilidad de orquestar una mentira, el periodista insiste en los riesgos potenciales.

No obstante, reconoce que en este caso específico, la propia reacción del jugador “le delata”, sugiriendo que la búsqueda exhaustiva de pruebas a veces solo beneficia al culpable.

La UEFA y la presión mediática

En el debate también se abordó el papel de la UEFA, descrita como un “propio ecosistema” cuyas normativas complejas a veces dificultan la comprensión de sus decisiones. A pesar de sus críticas, Senabre admitió que, de haber estado en la posición de los dirigentes, habría tomado “exactamente la misma” decisión.

Una medida para aliviar la tensión

Finalmente, Senabre concluye que el motivo real detrás de la sanción es “bajar la presión” y “evitar que en el Bernabéu se monte un pollo”.

Aunque le parece una medida acertada desde un punto de vista práctico, insiste en que no puede considerarse como “un criterio legal”.