
LA AYUDA DE DIOS: MÁS QUE UN SERVICIO DE EMERGENCIA
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El obispo noruego Erik Varden, de Trondheim, ofreció la tercera meditación en la Capilla Paulina para el Papa y la Curia romana durante los ejercicios espirituales. En su reflexión, instó a no ver a Dios como un mero “servicio de emergencia” al que recurrir solo en momentos críticos.
Dios como morada, no como salvavidas
Varden profundizó en la idea de que la ayuda divina es una realidad constante, una “morada en la que podemos vivir, movernos y existir”, citando a San Bernardo.
Esta perspectiva, basada en el Salmo 90, contrasta con la idea de una ayuda divina ocasional o reservada para situaciones extremas.
El interrogante del sufrimiento
El obispo planteó una pregunta crucial: “¿qué ocurre cuando personas temerosas de Dios sufren y parecen abandonadas?”. Este interrogante abre un debate sobre el dolor y la aparente falta de respuesta divina ante el sufrimiento humano.
Job: Lamento, Amenaza y Gracia
Para abordar esta cuestión, Varden recurrió al libro de Job, describiéndolo como una sinfonía en tres movimientos: lamento, amenaza y gracia.
Job, en su aflicción, se niega a aceptar justificaciones simplistas y busca a Dios con un grito heroico: “¿Quién, sino Él, puede hacer esto?”.
El peligro de la “póliza de seguro”
El monje noruego alertó sobre el riesgo de entender la religión como una mera “póliza de seguro” contra el peligro. Esta visión, cuando el mal golpea, puede generar crisis de fe y llevar a rechazar a Dios.
La verdadera ayuda divina
La verdadera ayuda de Dios, según el predicador, no consiste en evitar las pruebas.
A veces, Dios “puede hacer posible un mundo nuevo y bendito después de derribar los muros que creíamos que eran el mundo, muros dentro de los cuales en realidad nos asfixiábamos”.
Vivir con Gracia
En conclusión, morar en la ayuda de Dios implica, según San Bernardo, “pasar por el Lamento y la Amenaza para aprender a vivir con Gracia en este nuevo nivel de profundidad”. Solo así, afirmó Varden, se puede permitir que otros encuentren esa misma gracia.













