POMPEYO Y LAS TERMAS DE LES: UN LEGADO ROMANO EN EL VALLE DE ARÁN

POMPEYO Y LAS TERMAS DE LES: UN LEGADO ROMANO EN EL VALLE DE ARÁN
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POMPEYO Y LAS TERMAS DE LES: UN LEGADO ROMANO EN EL VALLE DE ARÁN

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En el corazón del Valle de Arán, donde el río Garona marca el ritmo de la vida montañesa, se encuentra Les, un pequeño municipio de Lleida que guarda un secreto milenario: sus aguas termales. Estas fuentes naturales, ricas en minerales, han sido apreciadas por sus propiedades terapéuticas desde la antigüedad.

Un oasis de salud desde la antigüedad

La combinación de un entorno natural y la presencia de estas aguas convirtió a Les en un punto estratégico de descanso. Los romanos fueron los primeros en explotar estas fuentes con fines medicinales, un legado que perdura hasta nuestros días.

Uno de los episodios más fascinantes es la visita documentada del general romano Pompeyo. Durante sus campañas en los Pirineos, Pompeyo comprobó en persona las virtudes de los manantiales de Les. Su presencia subraya la importancia que ya tenían estas termas en el mundo romano, ofreciendo un respiro vital para un hombre acostumbrado a las fatigas de la guerra.

Los cronistas y hallazgos arqueológicos confirman que Pompeyo no fue un mero transeúnte, sino un usuario activo de los baños. Su estancia extendió el conocimiento sobre las propiedades curativas del agua por todo el imperio, estableciendo una conexión entre Roma y el Valle de Arán.

Las propiedades de las aguas de Les

Las aguas de Les son sulfurosas-sódicas, emergiendo a una temperatura constante de más de 30 grados centígrados. Este calor natural proporciona una relajación muscular inmediata y profunda. Su composición química, rica en minerales, ofrece un alivio térmico difícil de igualar.

En la antigüedad, Pompeyo pudo sentir cómo el vapor natural abría sus poros y purificaba su organismo. El entorno montañoso y el murmullo del Garona completaban una atmósfera de calma absoluta, un lujo incomparable para un romano en plena campaña.

Hallazgos arqueológicos

La veracidad de este vínculo histórico se confirma con inscripciones romanas encontradas en los alrededores de los baños. Estas piedras talladas muestran gratitud hacia las ninfas y a la diosa Lex por la curación obtenida, sugiriendo un culto local específico relacionado con la deidad protectora de estos manantiales. Estos hallazgos confirman que las termas eran consideradas lugares sagrados donde medicina y religión se unían.

La presencia de objetos de la época romana atestigua el uso continuado y el prestigio social de estas instalaciones, reconstruyendo la historia de un pueblo que vive de cara a su tesoro líquido.

Beneficios terapéuticos comprobados

Los efectos terapéuticos que Pompeyo experimentó son hoy explicados por la ciencia. Estas aguas mineromedicinales son eficaces para combatir afecciones como reumatismo, artritis y artrosis. Su alto contenido en sílice favorece la regeneración de la piel y ayuda a resolver problemas dermatológicos. Pompeyo habría notado una mejora en su circulación sanguínea y una reducción de las tensiones musculares, gracias a la combinación de calor y minerales.

A lo largo de los siglos, el uso de estos manantiales ha evolucionado, desde las termas romanas hasta el actual centro de bienestar. En la Edad Media, Les recibió la visita del rey Jaime I de Aragón. En el siglo XIX, el concepto de balneario moderno empezó a tomar forma para el gran público.

Tras un periodo de cierre, las instalaciones renacieron como Termas Baronía de Les, un espacio que combina la tradición milenaria con las comodidades actuales. Las aguas que hoy disfrutan los turistas son las mismas que utilizaron Pompeyo y sus legiones, un legado romano vivo en el Valle de Arán.