
Therians: ¿Qué hacer si tu hijo adolescente se identifica como un animal?
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La reciente convocatoria de una quedada Therian en Santander ha reavivado el debate sobre este fenómeno entre los jóvenes que se identifican como animales. Ante esta situación, y tras episodios de tensión en ciudades como Barcelona y Madrid, surge una pregunta clave para muchos padres: ¿Cómo debo reaccionar si mi hijo adolescente me dice que se siente gato o lobo?
La psicóloga Carmen Herrera, experta en terapia familiar sistémica y trastornos en la infancia y adolescencia, abordó este tema en una entrevista, ofreciendo una perspectiva para entender y abordar este fenómeno.
¿Qué son los Therians?
Según Herrera, la etiqueta “Therian” funciona como un identificador para un grupo de adolescentes en busca de su identidad. En esta etapa de “intensa exploración”, diferenciarse de los adultos y encontrar un sentido de pertenencia al grupo son elementos fundamentales.
La psicóloga enfatiza que no se trata de un trastorno psicológico. Para considerarse como tal, debe existir “un malestar muy intenso o un deterioro significativo en la vida cotidiana”, o incluso una pérdida de conexión con la realidad.
Mientras estos indicadores estén ausentes, el fenómeno Therian se considera una expresión de la búsqueda de identidad, similar a las tribus urbanas de otras generaciones.
Recomendaciones para los padres
Ante la revelación de un hijo que se identifica como un animal, Herrera recomienda **mantener la calma** como primer paso. El objetivo principal debe ser establecer una comunicación abierta. Evitar la burla o el rechazo es crucial, ya que esto solo generaría distancia. En cambio, sugiere “preguntar con intención de escuchar activamente, de saber realmente qué significa para él, qué está sintiendo, incluso qué necesita”.
Señales de Alerta
Los padres deben prestar atención a posibles cambios en el bienestar general del adolescente.
Es importante observar “cómo se están relacionando con sus iguales, con nosotros, si en el instituto las cosas están funcionando, incluso a nivel físico, si cómo duerme, si notamos cambios muy bruscos en el estado de ánimo”. La detección de sufrimiento, aislamiento o desconexión de la realidad son señales que justifican la consulta con un profesional.
Intervención y Apoyo
En caso de necesitar ayuda, la intervención puede ser individual, enfocándose en la aceptación y la autoestima, o familiar. Herrera señala que “la familia, en realidad, es un sistema”, y las relaciones internas influyen en el comportamiento del adolescente. En esta etapa de alta vulnerabilidad emocional, sentirse comprendidos y validados es fundamental.
El papel de la sociedad
Herrera advierte sobre el impacto de las redes sociales, donde las burlas y el rechazo social pueden amplificarse.
Ridiculizar a estos jóvenes en eventos públicos solo agrava su ansiedad y aislamiento, reforzando su sentimiento de incomprensión.
La reflexión interpela a la sociedad en su conjunto. Convertir en espectáculo la búsqueda de identidad de un adolescente revela más sobre nuestra propia necesidad de juzgar que sobre la conducta que criticamos.
En conclusión, Herrera subraya que la pregunta clave no es por qué los jóvenes se sienten animales, sino qué necesidad buscan satisfacer. Su mensaje final para los padres es claro: “mantener la calma, generar mucha, mucha comunicación y qué respuesta les damos, que sea ajustada para lo que realmente necesitan”.













