
¿Es realmente malo posponer la alarma? Lo que dice la ciencia sobre este hábito matutino
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Posponer la alarma es una costumbre muy extendida, pero los expertos advierten que este gesto aparentemente inofensivo puede tener efectos negativos en nuestro cuerpo y mente.
El problema de interrumpir los ritmos circadianos
Cuando posponemos la alarma, interrumpimos nuestros ritmos circadianos, lo que puede fragmentar el sueño y provocar una sensación de cansancio al despertar. Durante la noche, el cuerpo atraviesa distintas fases del sueño, esenciales para la recuperación física y mental.
Despertar repentinamente en mitad del sueño profundo puede causar desorientación, somnolencia y una sensación de fatiga.
Si la alarma suena varias veces, el cerebro experimenta una serie de microdespertares que impiden completar los ciclos del sueño y afectan la activación normal del organismo.
El impacto en la salud cardiovascular
El doctor José Manuel Felices Farias señala que cada vez que suena la alarma, el cuerpo reacciona bruscamente, generando picos de tensión arterial que pueden afectar negativamente al corazón, especialmente si se utilizan múltiples alarmas.
¿Posponer una sola vez?
Posponer la alarma una sola vez podría ayudar a evitar un despertar abrupto desde el sueño profundo, facilitando una transición más suave hacia el estado de vigilia.
El peligro de posponer repetidamente
Sin embargo, posponer la alarma dos o más veces puede provocar microdespertares que prolongan la sensación de no haber descansado bien, interrumpiendo los ciclos del sueño y dejando al cerebro en un estado de fatiga acumulada.
Consejos para un despertar más saludable
Para mejorar la experiencia del despertar, el doctor Felices Farias sugiere programar la alarma 20 minutos antes de la hora deseada y posponerla solo una vez. Luego, recomienda levantarse sin volver a posponerla, comparando la sensación con la de levantarse a la primera.
Priorizar los buenos hábitos de sueño
Más allá de trucos puntuales, el especialista enfatiza la importancia de mejorar los hábitos de sueño.
Si el descanso ha sido insuficiente, sugiere optar por un despertar gradual con la luz natural que entra por la ventana, en lugar de recurrir a múltiples alarmas.
En última instancia, la clave para un buen descanso radica en dormir entre 7 y 8 horas diarias, preferiblemente a la misma hora todos los días, para beneficiar tanto al corazón como al cerebro.













