
A Trump se le pueden parar los pies, y él ya lo sabe
Foto: Archivo – Todos los derechos reservados
El poder de Donald Trump, a menudo percibido como absoluto, ha encontrado límites recientes. La sentencia del Tribunal Supremo de Estados Unidos, aunque con posibles vías de escape a través de legislaciones arancelarias, representa un golpe simbólico para el presidente.
El Supremo frena a Trump
El Tribunal Supremo de EEUU frenó al Presidente Trump, indicándole que el mecanismo que estaba eligiendo para imponer aranceles no era el correcto.
Trump, conocido por rodearse de aduladores y por su auto-promoción constante, se enfrenta ahora a la realidad de que su poder no es ilimitado. Incluso la entrega de la medalla del Premio Nobel de la Paz por parte de María Corina Machado, en busca de influencia en la transición venezolana, choca con la afinidad de Trump por figuras como Delcy Rodríguez.
Otras preocupaciones del Presidente
La decisión sobre los aranceles no es la única preocupación para el presidente. Recientemente, Trump criticó al Tribunal Supremo en redes sociales ante la posibilidad de perder otra de sus grandes apuestas: la eliminación de la nacionalidad por nacimiento vía decreto, una medida que contradice la Constitución.
La Enmienda 14, adoptada tras la Guerra Civil para garantizar la ciudadanía a los antiguos esclavos, establece claramente que “Todas las personas nacidas o naturalizadas en los Estados Unidos, y sujetas a su jurisdicción, son ciudadanos de los Estados Unidos”.
Trump cuestiona abiertamente esta enmienda, sugiriendo que el Tribunal Supremo encontrará una manera de llegar a una conclusión errónea que beneficiará a otras naciones.
El futuro político de Trump
Con una aprobación en torno al 40% tras su primer año del segundo mandato, Trump podría enfrentar un retroceso en las elecciones legislativas de mitad de mandato, lo que afectaría su agenda. A pesar de haber logrado sacar adelante su megaley fiscal gracias al control total del Senado y la Cámara de Representantes, este panorama podría cambiar.
Además, tras los 150 días en los que puede decretar aranceles globales sin pasar por el voto del Congreso, Trump necesitará un apoyo legislativo que no se prevé fácil, dada la impopularidad de los aranceles entre la población estadounidense.
Un posible frenazo a sus políticas
En resumen, si el Tribunal Supremo mantiene su independencia y la Casa Blanca pierde el control de alguna de las dos Cámaras del Congreso, las políticas de Trump podrían verse significativamente frenadas. Y, según parece, Trump es consciente de esta posibilidad.













