Un sueño ganadero en Galicia: Yzma y la apuesta por la Rubia Gallega

Un sueño ganadero en Galicia: Yzma y la apuesta por la Rubia Gallega
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Un sueño ganadero en Galicia: Yzma y la apuesta por la Rubia Gallega

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En la tranquila región de Galicia, una pequeña explotación ganadera, Ganadería Yzma, encarna la ilusión de una joven pareja que ha decidido invertir en el campo. Yzma, originaria de México, y su compañero, un ganadero con experiencia, han puesto en marcha un proyecto centrado en la cría de la raza Rubia Gallega, una especialidad que él conoce a fondo.

“Decidimos recuperar una propiedad abandonada en O Corgo (Lugo) y comenzar poco a poco con el proyecto”, explica el ganadero. Tras una experiencia negativa en una sociedad anterior, Yzma lo convenció para seguir adelante “a menor escala, haciéndolo más nuestro”.

La Ganadería: Un contraste cultural

Yzma, que se familiarizó con el sector a través de su pareja, resalta el marcado contraste con la ganadería en su país natal. “Allá es un consumo más masivo, las vacas no tienen el espacio que tienen aquí”, comenta, destacando la calidad de las infraestructuras y el modelo de trabajo en Galicia.

Insiste en que este oficio exige una dedicación completa y constante. “Las vacas comen todos los días. No te puedes permitir ciertos lujos como en un trabajo de oficina, donde un día puedes faltar por enfermedad y no pasa nada”, afirma.

Inversión y Tecnología

Poner en marcha el proyecto ha requerido un esfuerzo económico considerable. La pareja estima haber invertido entre 40.000 y 50.000 euros en rehabilitar cuadras, reparar y modernizar fincas y adquirir animales.

Han apostado por la comodidad, invirtiendo en tecnología como la instalación de cuadras videovigiladas las 24 horas, una herramienta fundamental para controlar los partos y vigilar a los animales, ya que ambos compaginan la ganadería con otros trabajos.

Metas a Futuro

El objetivo a largo plazo es ambicioso. Calculan que para formar un rebaño de 50 vacas y convertir el proyecto en su principal fuente de ingresos, necesitarían “alrededor de 300.000 euros fácilmente”. Su plan de futuro es alcanzar una estabilidad que les permita “aprovechar lo único bueno que tiene la ganadería en el campo, que es su tranquilidad”. Su principal motivación, confiesan, es “poder disfrutar de nuestro trabajo y, pues, subsistir o intentar vivir de él”.

Fotografía y Ganadería: Una combinación inesperada

Lejos de ser mundos opuestos, la ganadería y la fotografía, que Yzma está estudiando, se complementan a la perfección.

“Mis principales modelos son mis vaquitas”, asegura. La idea surgió al observar el trabajo de fotógrafos profesionales en los concursos de ganado, una actividad en la que su pareja colabora. Vieron una oportunidad de aplicar la fotografía para mejorar la imagen de la Rubia Gallega, una raza que, en su opinión, “está catalogada como la mejor del mundo, pero está muy mal trabajada por la gente que la gestiona”.

El objetivo es utilizar la fotografía para catálogos, redes sociales e inmortalizar a los animales premiados en los concursos morfológicos a los que destinan parte de su producción. “A la gente que lleva un animal y recibe un premio siempre le gusta tener el recuerdo y, como la única manera que tenemos hoy de inmortalizar un recuerdo es una fotografía o un vídeo, pues ahí es donde comulgan y donde se compaginan la ganadería y la fotografía”, argumenta su socio.

Desafíos y Obstáculos

El mayor obstáculo que enfrentan es la burocracia.

Denuncian que las administraciones “se llenan la boca al hablar de ayudas”, pero la realidad es diferente. Esta incertidumbre les impide contar con el impulso institucional para hacer crecer su empresa.

A esto se suman los estrictos requisitos sanitarios y las limitaciones en el uso de medicamentos. Critican que, por protegerse de posibles penalizaciones en las ayudas, a veces no pueden salvar la vida de un animal. “Si tienes una vaca y necesita un antibiótico, y por culpa de la burocracia no le puedes salvar la vida, esa vaca va para la basura”, denuncian.

El problema, señalan, se agrava con la apertura de fronteras a mercados donde enfermedades como la dermatosis nodular o la lengua azul son comunes, lo que amenaza directamente a sus explotaciones.

Su protesta se dirige directamente contra acuerdos como el de Mercosur, que consideran una forma de competencia desleal. “No puedes traer carne hormonada de fuera para venderla aquí”, afirma, mientras en España se prohíben tratamientos efectivos por sus supuestos efectos. “Nosotros no tenemos problema porque venga competencia, lo que queremos es competir a calidades justas. Que si a nosotros nos exigen esto, que lo que le llega al consumidor, que sea lo mismo”.

Un Futuro Incierto

Sin el apoyo prometido, sus plazos se alargan.

Si las administraciones cumplieran, creen que podrían consolidar el proyecto en “2 o 3 años”. Sin embargo, siendo realistas y sin contar con ayudas, calculan que necesitarán “como mínimo, mínimo, mínimo, unos 5 o 6 años”, aunque podrían ser hasta 10, “y que no haya ningún tropiezo”. El miedo a que enfermedades importadas arrasen con su rebaño es constante, un temor que se extiende a todo un sector que ve cómo el legado de generaciones está en juego.