
¿Visitar o no a un recién nacido en el hospital? Una experta analiza los factores clave
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La llegada de un bebé es un momento de alegría, pero también marca el inicio de una etapa delicada para los padres. Ante la euforia y expectación, es importante reflexionar sobre la conveniencia de visitar al recién nacido en el hospital o esperar unos días.
María Villarreal, licenciada en obstetricia, subraya la importancia de consultar a los padres sobre su deseo de recibir visitas, priorizando el bienestar de la madre. “Parece obvio, pero no vayas si hay síntomas de tos, dolor de garganta o fiebre. Si no hay síntomas y la familia quiere recibirte, lávate las manos al llegar y no beses al bebé, pide permiso si quieres tomar fotografías, sé breve y evita los ruidos fuertes”, resume Villarreal.
Motivos para posponer las visitas
La experta destaca varios motivos, tanto médicos como emocionales, para considerar posponer las visitas en los primeros días:
Descanso materno
Durante los primeros días del postparto, la madre necesita un ambiente íntimo, con pocos estímulos y opiniones. “El equipo de salud que cuida de ella y del bebé tiene que acudir a la habitación varias veces al día por una causa justa, pero el descanso es primordial para la salud mental materna, la lactancia y el cuidado del bebé”, asegura Villarreal.
Salud y prevención
El sistema inmunológico de un recién nacido es inmaduro, lo que hace que infecciones leves en adultos puedan ser peligrosas para el bebé. “Debemos comprender que el riesgo existe y que cuanto más reducido sea el contacto innecesario con nuevas personas, más protegido está el bebé”, explica la obstetra.
Tiempo de aprendizaje
Los padres necesitan tiempo para conocer a su bebé, comprender sus necesidades, establecer la lactancia y adaptarse a esta nueva etapa. Esto requiere “paciencia, mucho contacto piel con piel y poco ruido externo”. Además, la regulación de la temperatura y el sueño son áreas delicadas que deben ser atendidas y respetadas con pocas interrupciones.
El apoyo necesario
No todas las visitas son negativas. El apoyo de familiares o amigos cercanos puede ser valioso en ciertos momentos, especialmente en lo que respecta a cuestiones logísticas y apoyo emocional.
Cuestiones logísticas
Algunos padres necesitan ayuda logística, especialmente cuando el parto vaginal o la cesárea han tenido complicaciones. “Por ejemplo, la mamá de la puérpera puede ser de ayuda para cuidar al bebé mientras ella duerme o para llevar a su otro nieto, si no es el primer parto, a que conozca al hermano”, ejemplifica Villarreal.
Apoyo emocional
Los momentos posteriores al parto pueden ser clave para procesar emociones y sensaciones. Las visitas elegidas por los padres pueden ser reparadoras si desean expresar o compartir sus emociones. Es importante “no invitar a todos solo por educación”.
En definitiva, cada familia es un mundo y no existen reglas absolutas. Lo más importante es que los padres prioricen cómo se sienten y puedan decidir en función de su contexto y bienestar. “Ser madres y padres también es fluir, probar, desear y decidir”, concluye Villarreal.













