
San Julián cierra por riesgo de desprendimientos y obliga a un traslado de urgencia de sus hermandades en la noche de este jueves
La parroquia de San Julián de Sevilla celebrará este domingo, 1 de marzo, su última misa antes de cerrar sus puertas para acometer unas obras de rehabilitación que se prolongarán durante unos ocho meses. La decisión, según ha confirmado el párroco Amador Domínguez, se ha precipitado ante el agravamiento de los daños debido a las últimas borrascas, que han convertido la situación en un peligro para la seguridad de las personas.
El párroco ha sido contundente al describir la situación: “Es un peligro inminente, un peligro contra la seguridad de las personas porque los paramentos de las paredes, tanto por dentro como por fuera, se desprenden”. Los incidentes de los últimos días han confirmado la urgencia de la intervención.
En concreto, se han producido dos desprendimientos de gran tamaño: uno de dos metros y medio en la capilla bautismal y otro de un metro y medio en la nave central. A estos sucesos se suman las grietas y humedades que ya eran visibles en diferentes puntos del templo.
“Cae arena todos los días y también trocitos de madera del techo”, ha afirmado el parroco para ilustrar la gravedad del deterioro.
A pesar de la aparatosidad de los desperfectos, el pastor ha querido dejar claro que la estructura del templo “en sí misma no corre peligro”. “Ningún muro se derrumba y tampoco el tejado”, ha remarcado para tranquilizar a los fieles y descartar daños estructurales de mayor alcance.
La situación del templo era conocida tanto por el párroco como por la Archidiócesis de Sevilla, que ha realizado informes técnicos continuos para monitorizar su evolución. De hecho, el proyecto de rehabilitación ya estaba previsto para acometerse después de Semana Santa, pero las fuertes lluvias de las últimas semanas han obligado a adelantar los planes de forma inmediata. “Se han deteriorado mucho los paramentos porque el agua se filtra a chorreones”, ha reafirmado el párroco.
El coste total de las obras asciende a unos 600.000 euros, de los cuales el 50% será asumido por el Arzobispado.
El arquitecto Miguel Ángel López, especialista en restauración y conservación de la Catedral de Sevilla, ha sido el elegido por la autoridad eclesiástica para dirigir unos trabajos que se presentan complejos.
El párroco Amador Domínguez estima que la ejecución del proyecto se extenderá durante ocho o nueve meses, un plazo que, según ha explicado, “supone menos de la mitad” de lo previsto inicialmente. Esta reducción de tiempo se debe a que el plan original no contemplaba un cierre total del templo al público.
Durante este tiempo, las funciones parroquiales se trasladarán a la vecina iglesia de San Hermenegildo, aunque el despacho parroquial permanecerá abierto al no verse afectado por la intervención. Este escenario no es nuevo para la comunidad, ya que la parroquia vivió traslados similares tras el histórico incendio de 1932 y durante otra importante rehabilitación que tuvo lugar entre 1990 y 1995.
El cierre inminente del templo ha supuesto una reorganización contrarreloj para las dos hermandades que residen en él, que se han visto obligadas a organizar un traslado de urgencia de sus imágenes titulares. La noticia llega apenas un día después de que el Cristo de la Buena Muerte de la Hermandad de La Hiniesta saliera de San Julián para presidir el Vía Crucis del Consejo de Hermandades en la Catedral.
La corporación del Domingo de Ramos trasladará este jueves a las 21:00 horas a sus titulares al cercano convento de Santa Isabel, donde recibirán culto de manera provisional.
El Hermano Mayor, Nicolás de Alba, ha descrito la situación: “Están siendo días de intenso trabajo”, aunque ha confirmado que la hermandad “está preparada” para afrontar este cambio.
Será en el convento de Santa Isabel donde comience, el próximo domingo 1 de marzo, el solemne septenario de María Santísima de la Hiniesta. Por su parte, la otra hermandad residente en la parroquia, el Rosario, también trasladará este jueves a su imagen titular a la parroquia de San Marcos, donde permanecerá mientras duren las obras.
Este cambio de sede supone una alteración significativa en la organización del Domingo de Ramos. La hermandad de La Hiniesta realizará su estación de penitencia desde la vecina iglesia de Santa Marina, lo que inevitablemente implicará cambios en su recorrido y horarios habituales.
La elección de Santa Marina responde a un criterio de cercanía, tal como ha explicado el hermano mayor: “Hemos elegido Santa Marina porque está en nuestro barrio y para intentar que el impacto sea el mínimo posible”. Sin embargo, aún no se ha confirmado dónde recibirán culto las imágenes después de la Semana Santa, aunque ha asegurado que “la intención es no moverse mucho”.
A pesar del contratiempo, Nicolás de Alba ha querido subrayar que la vida de hermandad “continúa con normalidad”.
De hecho, la casa de hermandad sigue abierta en plena Cuaresma, con una gran actividad para preparar los enseres y facilitar que los hermanos puedan sacar sus papeletas de sitio para la procesión.












