El misterio del reino de los dientes negros: un tinte para ahuyentar a los “demonios humanoides

El misterio del reino de los dientes negros: un tinte para ahuyentar a los "demonios humanoides
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El misterio del reino de los dientes negros: un tinte para ahuyentar a los "demonios humanoides

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El temor a seres malignos ha sido una constante en diversas culturas a lo largo de la historia. La creencia en figuras que personifican amenazas invisibles, causantes de desgracias y enfermedades, ha influido en rituales y en la manera en que los grupos se distinguen entre sí.

En algunas regiones de Asia, el miedo a los demonios se integró en la identidad social, manifestándose incluso en el aspecto físico. Esta conexión entre la humanidad y la diferencia corporal explica por qué ciertas marcas adquirieron un valor protector y simbólico que requería una interpretación específica.

El origen de una costumbre milenaria

Un estudio publicado en *Archaeological and Anthropological Sciences* por Yue Zhang, arqueóloga de la Universidad Nacional de Australia, reveló que en Dong Xa, al norte de Vietnam, ya se teñían los dientes de negro hace unos 2.000 años. Este proceso se realizaba con compuestos de hierro y azufre.

El equipo de investigación analizó restos humanos encontrados en este yacimiento de la Edad del Hierro, demostrando que la coloración no era accidental ni resultado de la dieta, sino una práctica deliberada. Este hallazgo sitúa el origen documentado de la costumbre mucho antes de lo que se creía, vinculándola a una tradición que perduró hasta el siglo XX.

Para llegar a esta conclusión, los investigadores examinaron el esmalte dental utilizando técnicas no invasivas. Mediante fluorescencia de rayos X, identificaron la composición química de las zonas oscurecidas, detectando una alta concentración de óxidos de hierro.

Posteriormente, aplicaron microscopía electrónica de barrido con espectrometría de dispersión de energía, confirmando la presencia de hierro y azufre en las muestras de Dong Xa. En una de las piezas de la Edad del Hierro, el hierro representaba el 25% de la superficie analizada, lo que refuerza la idea de una intervención humana.

Según Yue Zhang, la combinación de hierro y azufre es un indicador sólido del uso de sales de hierro. La práctica aún se observa hoy en día, no solo en Vietnam, sino también en otras partes del sudeste asiático. Esta continuidad contemporánea ayudó a los investigadores a interpretar las señales químicas encontradas en los dientes antiguos.

La prueba de la tinta ferrogálica

Para validar su hipótesis, el equipo realizó una prueba controlada. Tiñeron un diente animal moderno con tinta ferrogálica, una sustancia histórica elaborada con taninos y sales de hierro, y compararon el resultado con las muestras arqueológicas. El diente experimental mostró el mismo incremento de hierro y azufre que los restos de Dong Xa.

Los autores señalaron que el espectro general coincidía estrechamente con el obtenido de las muestras antiguas, un paralelismo que apoya la identificación de estos compuestos como responsables del color negro.

Un ritual con propósitos sociales

Las fuentes etnográficas y los relatos de viajeros de los siglos XIX y XX describen un procedimiento complejo para teñir los dientes. Primero se raspaba el esmalte con materiales ásperos y sustancias ácidas para facilitar la adherencia. Luego se aplicaba una pasta vegetal rica en taninos que teñía los dientes de rojo durante varios días. La fase decisiva incorporaba vitriolo en polvo o utensilios de hierro calientes para provocar la reacción química que oscurecía el esmalte. Finalmente, se frotaba con hollín o alquitrán de cáscara de coco para dar brillo.

Más allá de la estética, el estudio sitúa la práctica en un contexto social específico. En varias comunidades del sudeste asiático, los dientes negros servían como señal de paso a la edad adulta y como rasgo distintivo entre las personas, los animales y los demonios humanoides mencionados en las tradiciones orales.

Los propios investigadores destacan que “los dientes negros se presentan como un rasgo definitorio que distingue a las personas de los demonios humanoides y como un marcador de identidad en caso de secuestro por invasores extranjeros”.

El auge del hierro y los contactos regionales

La costumbre coincide con un período de intensificación del comercio y expansión del uso del hierro en la vida cotidiana en el norte de Vietnam, así como con lazos genéticos con grupos del suroeste de China donde existía una tradición similar.

Los datos comparativos muestran que, en la Edad del Hierro, la probabilidad de encontrar dientes teñidos era 22 veces mayor que la de hallar casos de ablación dental, una práctica anterior que consistía en extraer piezas sanas como rito de paso. Este cambio apunta a una preferencia por una modificación menos agresiva.

Las primeras referencias escritas a un reino de personas con dientes negros aparecen en textos chinos de la dinastía Han Oriental, entre los años 25 y 220 d.C., y coinciden con la datación de los restos de Dong Xa.

La costumbre siguió documentándose en crónicas y testimonios europeos hasta bien entrado el siglo XX, cuando los nuevos modelos estéticos impulsados desde Occidente llevaron a su abandono progresivo.

El uso de métodos analíticos no destructivos abre ahora la posibilidad de estudiar prácticas similares en otras regiones y épocas, apoyándose en las huellas químicas que permanecen atrapadas en el esmalte durante milenios.