
DUELO DE TITANES EN EL OPENING WEEKEND: VAN DER POEL VS. VAN AERT
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La temporada de clásicas ciclistas se pone en marcha con el Opening Weekend, comenzando el sábado 28 de febrero con la Omloop Het Nieuwsblad. Esta prueba, a menudo denominada como un “pequeño Tour de Flandes”, eleva su nivel este año gracias a la confirmación de la participación de Mathieu van der Poel, quien debuta en la competición con la intención de prolongar su dominio demostrado en la reciente temporada de ciclocross.
La afición espera con expectación el regreso de Wout van Aert a la competición, y su reencuentro con Van der Poel sobre el pavés.
Aunque comenzar la temporada en una carrera de tal exigencia representa un desafío, el ciclista belga del Visma-Lease a Bike posee la calidad necesaria para brindar un gran espectáculo y luchar por la victoria.
Mathieu van der Poel llega en un momento óptimo de su carrera. Su decisión de participar en una prueba que tradicionalmente evitaba para preparar Flandes y Roubaix sugiere que su estado de forma es excelente.
La mera presencia del neerlandés en la línea de salida lo convierte, para muchos, en el máximo favorito para llevarse la victoria.
OTROS CONTENDIENTES A LA VICTORIA
Más allá del anticipado duelo, otros ciclistas llegan con posibilidades de victoria. Entre ellos destaca Tim Wellens, quien viene de obtener una importante victoria en la Jaén Paraíso Interior.
También será importante seguir de cerca a Tom Pidcock, quien, aunque tiene su principal objetivo en la Strade Bianche, ya ha demostrado su valía en el pavés y llega con la moral alta tras ganar la última etapa de la Vuelta a Andalucía.
No se descarta la posibilidad de una llegada en grupo, un escenario que equipos como NSN y Alpecin podrían intentar propiciar, pensando en las opciones de sus sprinters, Biniam Girmay y Jasper Philipsen, respectivamente.
RECORRIDO EXIGENTE
La carrera mantiene el recorrido inalterado de las últimas ediciones, con 207 kilómetros que parten de Gante y culminan en Ninove. El trazado reproduce el antiguo final del Tour de Flandes, concentrando la dificultad en el tercio final de la prueba.
La selección final se espera a partir de los últimos 45 kilómetros, cuando la carrera afronta el demandante Molenberg.
A partir de ahí, se suceden sin descanso el Leberg, Berendries y Tenbosse, antes del emocionante final que une el mítico Muur-Kapelmuur con el Bosberg.













