
Nuevas acusaciones sacuden la escena hard techno: Abusos sexuales y reacciones en la industria
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La escena del hard techno, un subgénero de la música electrónica en auge, se encuentra inmersa en una profunda crisis tras la difusión de acusaciones de presuntos abusos sexuales contra varios de sus DJs más destacados. Las denuncias, propagadas a través de redes sociales, han generado una onda expansiva que ha obligado a festivales, agencias y colectivos a tomar medidas drásticas e inmediatas.
El origen del escándalo: Los “STEER Files”
Todo comenzó con la publicación en Instagram de una cuenta bajo el nombre @bradnolimit, identificada como un excolaborador de STEER Management, una agencia de booking y management con base en París y Miami. El usuario compartió lo que denominó la “parte uno de los STEER Files”, una serie de capturas de pantalla, testimonios y vídeos que detallaban acusaciones de conductas sexuales inapropiadas contra varios DJs del circuito hard techno europeo.
Brad No Limit afirmó haber tomado la decisión de hablar tras su salida de la agencia en agosto de 2025, motivado por un deterioro de su salud mental y sus valores. El detonante, según sus palabras, fue un intento de excompañeros de difamar su nombre acusándolo de comportamiento “raro”.
Artistas señalados y la naturaleza de las acusaciones
Los artistas señalados son los DJs franceses Shlømo (Shaun Baron-Carvais) y Basswell, el belga Odymel (Antoine Lauffer), el alemán CARV y el estadounidense Fantasm.
Las acusaciones incluyen referencias a presuntas agresiones sexuales, abuso de poder y, en algunos casos, menciones a menores de edad. Hasta el momento, ninguna de estas acusaciones ha resultado en cargos judiciales confirmados.
Las publicaciones de Brad No Limit se han convertido en el foco del escándalo, aunque gran parte del material desaparece debido a la naturaleza efímera de las stories de Instagram, lo que dificulta su verificación independiente.
En el caso de Shlømo, se han compartido mensajes que incluyen testimonios de personas que afirman haber sufrido comportamientos abusivos durante años, con referencias explícitas a situaciones con menores. Respecto a Basswell, las acusaciones incluyen una presunta agresión sexual y el posterior envío de imágenes explícitas no solicitadas a seguidoras. En cuanto a Odymel, se ha insinuado que habría intentado “pagar el silencio” de la víctima y que existiría un proceso judicial en fase preliminar.
Respuestas de los artistas y la industria
De los cinco DJs señalados, tres han emitido declaraciones públicas con argumentos diversos.
Odymel ha alegado padecer sexsomnia, un trastorno del sueño que puede provocar conductas sexuales involuntarias. CARV admitió haber mantenido conversaciones explícitas y enviado imágenes íntimas durante su matrimonio, pero negó que su comportamiento constituyera un delito o un abuso de poder. Shlømo ha calificado las acusaciones de campaña de difamación y ha anunciado que evalúa acciones legales. Fantasm ha rechazado la cultura de la cancelación sin pruebas y ha animado a quienes estén pasando por momentos difíciles a buscar apoyo profesional.
Basswell no ha emitido declaraciones públicas hasta el momento.
La respuesta del sector ha sido inmediata. Festivales de toda Europa, Australia y América Latina han retirado a los artistas señalados de sus carteles como medida preventiva. En España, la promotora Blackworks ha eliminado a los DJs afectados de sus eventos de marzo y el Monegros Desert Festival ha anunciado que prescindirá de ellos hasta que se esclarezca la situación. A nivel internacional, el Festival de Dour, Verknipt o Pitch Music & Arts han hecho lo propio.
La agencia STEER Management, tras un primer comunicado prometiendo investigar los hechos, anunció la suspensión de sus colaboraciones con todos los artistas implicados.
La creación de Me Too DJs y el futuro incierto
En respuesta al escándalo, se ha activado la plataforma colaborativa Me Too DJs, que ofrece a las víctimas apoyo psicológico, información jurídica y orientación hacia asociaciones especializadas.
El hard techno ha experimentado un crecimiento exponencial en los últimos años, lo que ha traído consigo un mayor escrutinio sobre las dinámicas de poder que operan en su interior.
Este caso se enmarca en una tendencia global de denuncia de abusos en la industria musical a través de redes sociales, con el debate permanente que eso conlleva entre el impacto inmediato y la presunción de inocencia.
Por el momento, ninguno de los artistas señalados enfrenta cargos judiciales confirmados. Se esperan nuevos pronunciamientos de festivales, posibles acciones legales y más revelaciones de Brad No Limit, quien ha anunciado que sus publicaciones no han terminado. La escena, mientras tanto, se enfrenta a un futuro incierto y a una pregunta incómoda: ¿cuánto de lo que se denuncia hoy era ya conocido ayer?













