IA y Capitalismo: ¿Esclavos Energéticos al Servicio de Quién?

IA y Capitalismo: ¿Esclavos Energéticos al Servicio de Quién?
Imagen de archivo: https://www.eldiario.es/

IA y Capitalismo: ¿Esclavos Energéticos al Servicio de Quién?

Foto: Archivo – Todos los derechos reservados

El debate sobre el consumo energético de la inteligencia artificial (IA) ha sido reavivado por las declaraciones del CEO de OpenAI, Sam Altman, quien argumenta que el entrenamiento de un humano también requiere una enorme cantidad de energía a lo largo de su vida. Esta comparación ha generado controversia, al establecer una analogía entre el valor de un ser humano y el funcionamiento de una máquina. Sin embargo, más allá de lo deshumanizador que pueda resultar, este planteamiento invita a una reflexión más profunda sobre el papel de la tecnología en el sistema capitalista.

La Analogía Energética: Máquinas vs. Humanos

La analogía de Altman, aunque criticable, tiene una base técnica. Tanto las máquinas como los organismos vivos requieren un flujo constante de energía para funcionar. La diferencia radica en el tipo de “combustible” que utilizan. Mientras que las máquinas pueden usar una variedad de fuentes, los humanos se limitan a los alimentos. No obstante, el proceso bioquímico subyacente es similar, y es posible medir la energía en unidades comunes como julios o calorías.

Esclavos Energéticos: Una Perspectiva Histórica

Históricamente, las sociedades han utilizado “esclavos energéticos” para aumentar su productividad y bienestar. En la antigüedad, los esclavos humanos proporcionaban la energía necesaria para el transporte y otras tareas. Hoy en día, los vehículos y la maquinaria impulsados por combustibles fósiles han reemplazado en gran medida a los esclavos humanos, aumentando enormemente la capacidad de trabajo disponible. Un SUV moderno puede equivaler a la potencia de 2.000 esclavos humanos trabajando simultáneamente.

Esta abundancia de energía barata ha impulsado el crecimiento económico y el bienestar material en los últimos siglos. Sin embargo, también ha generado un “fetichismo de las máquinas”, según el antropólogo Alf Hornborg, que nos hace ignorar los flujos de energía y recursos necesarios para mantener nuestra tecnoestructura.

El Desafío del Antropoceno

La era del Antropoceno se caracteriza por la masificación de los esclavos energéticos y el impacto ambiental resultante. El cambio climático, impulsado por el uso de combustibles fósiles, amenaza la vida en el planeta. El desafío civilizatorio actual es transitar hacia fuentes de energía renovables que permitan sostener el bienestar material dentro de los límites ecológicos.

¿Estamos Disfrutando del Bienestar Material?

A pesar de los avances tecnológicos, las condiciones de trabajo para muchos seres humanos no han mejorado significativamente. La precariedad, la flexibilidad y la explotación laboral persisten. La tecnología, en lugar de liberar al ser humano, a menudo se adapta a las exigencias del sistema capitalista, convirtiéndonos en “hámsteres en la rueda de la producción”.

El Propósito de la IA: ¿Beneficio Privado o Bienestar Social?

El comentario de Sam Altman plantea una pregunta crucial: ¿para qué sirve realmente la IA? Si bien la tecnología tiene el potencial de liberar tiempo y aumentar el ocio, en un sistema capitalista, ese potencial se desperdicia en la búsqueda de una mayor producción. La crítica no debe centrarse en la comparación entre máquinas y humanos, sino en el hecho de que ambos se conceptualizan como sacrificios necesarios para el beneficio privado.

El problema no es la tecnología en sí misma, sino el sistema capitalista que la utiliza. La IA, con su enorme demanda de recursos naturales y energía, debe estar al servicio del bienestar social y no únicamente del beneficio empresarial. Se trata de construir una sociedad donde las máquinas sean “esclavas” no solo energéticamente, sino también políticamente.

Ecosocialismo: Un Horizonte Viable

La tecnología y las máquinas deberían liberar al ser humano, no perpetuar su esclavitud en el sistema capitalista. El objetivo no es eliminar los “esclavos energéticos”, sino controlar quién los controla, con qué propósito y en beneficio de quién. Un uso alternativo de la tecnología podría permitirnos vivir mejor dentro de los límites del planeta, reduciendo el tiempo de trabajo y ampliando el tiempo de ocio y disfrute. Esta visión, a menudo denominada ecosocialismo, ofrece un horizonte más amable y, posiblemente, el único viable para el futuro.