Josep Maria Pou se transforma en Roald Dahl en la obra ‘Gigante’: ¿Qué ocurre cuando tu autor favorito de la infancia resulta ser antisemita?

Josep Maria Pou se transforma en Roald Dahl en la obra 'Gigante': ¿Qué ocurre cuando tu autor favorito de la infancia resulta ser antisemita?
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Josep Maria Pou se transforma en Roald Dahl en la obra 'Gigante': ¿Qué ocurre cuando tu autor favorito de la infancia resulta ser antisemita?

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El actor catalán Josep Maria Pou protagoniza en el Teatro Bellas Artes la obra ‘Gigante’, que ya triunfó en el West End londinense la temporada pasada.

Podría ser una de las últimas oportunidades de ver a uno de los grandes actores de España sobre un escenario. Josep Maria Pou, a sus 82 años, ofrece una actuación llena de sabiduría, donde cada gesto y palabra resuenan con fuerza. En esta ocasión, presenta una obra de ideas, inteligente, que invita a la reflexión.

Un combate dialéctico sobre la moral y el arte

Gigante plantea un combate dialéctico en el que se exploran cuestiones morales contemporáneas como la cancelación, la libertad de opinión y la relación entre el artista y su obra. A su vez, ofrece un retrato psicológico de Roald Dahl, una de las figuras más complejas de la literatura del siglo XX.

La obra se centra en la polémica generada por un artículo que Dahl publicó en 1983 en la Literary Review. En él, reseñaba un libro de fotografías sobre el bombardeo israelí sobre Beirut titulado “Dios lloró”. El artículo, titulado “No es un asunto caballeroso”, critica duramente la actuación del Estado israelí en la Primera Guerra del Líbano.

Sin embargo, el artículo también contiene frases racistas que generaron temor entre sus editores, quienes temían que las bibliotecas y asociaciones de libreros vetaran sus libros. Frases como “nunca una raza generó tanta piedad en todo el mundo para tan rápido, en el espacio de la vida de un ser humano, conseguir que esa simpatía se convirtiese en odio y repulsión” resultan inquietantes.

El desarrollo de la obra

La trama de Gigante se desarrolla en la casa de Dahl, quien se ha separado de su esposa, la actriz Patricia Neal, y comienza una nueva vida con Felicity Crosland. A su casa llegan su editor inglés, Tom Maschler, y una jefa de ventas de su editorial americana, Jessie Stone, para convencerlo de que se retracte de sus palabras.

En Inglaterra, esta obra de Mark Rosenblatt se estrenó en el Royal Court en septiembre de 2024, poco antes del ataque del 7 de octubre. Protagonizada por John Lithgow, fue un éxito que llegó al West End y ganó tres premios Oliver.

La obra aborda un conflicto de actualidad, la situación en Oriente Medio, y un tema controvertido como la cancelación, que en Londres inevitablemente se relacionó con la polémica en torno a J.K. Rowling por sus opiniones sobre las mujeres trans.

Un duelo intelectual

Gigante se divide en dos actos. El primero comienza como una obra costumbrista, pero con la llegada de la editora americana, se transforma en un intenso juego dialéctico. El segundo acto profundiza en este debate de ideas, revelando nuevas facetas de los personajes y generando diferentes interpretaciones sobre sus argumentos. Más allá del conflicto árabe-israelí, la obra explora la complejidad de Roald Dahl, un hombre que lucha contra sus prejuicios y defiende su independencia intelectual.

La escenografía, con la casa en construcción, simboliza la mente del escritor. El elenco, dirigido por Josep Maria Mestres, ofrece un trabajo de calidad.

La obra plantea la pregunta de qué ocurre cuando tu escritor favorito de la infancia resulta ser antisemita. ¿Cambia la forma en que se leen sus libros? ¿Se deja de recomendar sus obras a los niños? Las opiniones varían. La obra también muestra cómo las instituciones que dependen de figuras culturales intentan proteger su reputación, incluso manipulando su imagen.

La obra también recuerda que en la Primera Guerra del Líbano murieron miles de civiles libaneses y que se llevaron a cabo limpiezas étnicas en campos de refugiados palestinos. Dahl extendió los males del gobierno israelí a todos los judíos, llegando a justificar a Hitler. La obra expone que el racismo y la intolerancia no tienen ideología política.

Gigante incomoda a la izquierda, que a menudo se considera poseedora de una superioridad moral. En España, un país marcado por la expulsión de los judíos y la Inquisición, la obra genera ciertas resonancias incómodas. La derecha española, que en el pasado promovió teorías conspirativas judeo-masónicas, ahora se presenta como defensora del pueblo judío.

“Los adultos son criaturas llenas de caprichos y secretos”, decía Roald Dahl en Matilda.