
MAZÓN DESPIDIÓ A SU ESCOLTA ANTES DE LA COMIDA CON VILAPLANA EN "EL VENTORRO
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Tres escoltas han confirmado ante la jueza que investiga la gestión de la DANA que Carlos Mazón, expresidente autonómico, prescindió de su protección antes de reunirse a comer con Maribel Vilaplana en el restaurante “El Ventorro” el 29 de octubre de 2024, día en que la trágica jornada dejó 230 fallecidos.
Según la declaración testifical del pasado 9 de febrero, a la que ha tenido acceso elDiario.es, no era la primera vez que Mazón renunciaba a su escolta en las inmediaciones del restaurante.
Uno de los agentes de la Unidad de la Policía Nacional adscrita a la Generalitat declaró que lo ideal habría sido realizar una inspección ocular del establecimiento antes de la llegada del president, pero “si el presidente prescinde de nuestros servicios (…), nosotros informamos a nuestro superior, y ya nos dice que nos volvamos al Palau”.
EL PRESIDENTE QUERÍA DISTANCIA
De camino al restaurante, Mazón solicitó a su escolta que mantuviera cierta distancia. El agente declaró que “Él quería que fuésemos a bastante distancia en esos momentos, pero las circunstancias eran muy diferentes a las posteriores”, en referencia a las protestas populares que enfrentó Mazón tras su gestión de la DANA. “Entonces [el 29 de octubre de 2024], le dejábamos bastante distancia”, apostilló.
La renuncia a la escolta se produjo “poco antes de llegar a la calle Bonaire”, donde se encuentra “El Ventorro”. Según el testimonio de uno de los agentes, “el presidente se da la vuelta y nos dice que nos vayamos ya, que es muy tarde y que ya nos avisará”. Otro escolta corroboró esta versión, afirmando que Mazón les dijo que ya no era necesaria su presencia.
“PRESIDENTE, QUE NO PASA NADA, DA IGUAL LA HORA”
Uno de los escoltas reconstruyó la conversación que mantuvieron con Mazón alrededor de las 14:45, cerca de la entrada del restaurante. Según su relato, Mazón les dijo: “Iros ya que es muy tarde, no os preocupéis”. Ante la insistencia de los agentes, Mazón respondió: “No, tranquilo, iros ya”.
El escolta explicó que “las personalidades tienen la potestad de prescindir en determinados momentos” de sus servicios. Tras informar de la renuncia a su superior, los agentes regresaron al Palau de la Generalitat.
“En el momento que prescinde y nuestra superioridad nos da el permiso para irnos a donde sea, nosotros nos vamos”, concluyó el agente.
LOS “PROCEDIMIENTOS DE SEGURIDAD” DE LA ESCOLTA
El policía describió el protocolo habitual de la escolta del president, que recibe la agenda oficial de actos con antelación. “Nosotros tenemos la agenda institucional, si él tiene reuniones o quiere hacer su vida privada, nosotros vamos detrás”, explicó. Sin embargo, aquella tarde “no constaba en la agenda” ninguna previsión.
Los escoltas, salvo renuncia voluntaria, suelen recoger al president por la mañana y acompañarlo hasta su domicilio. “De vez en cuando”, la escolta realiza una inspección ocular del portal y, “normalmente, antes de recogerlo, una requisa de los coches de la zona y del acceso al domicilio”.
LLEGADA AL CECOPI
Las declaraciones de los escoltas contradicen las versiones ofrecidas por Carlos Mazón sobre sus actividades aquella tarde, especialmente en lo referente a su llegada al Palau de la Generalitat tras la comida con Maribel Vilaplana.
Los agentes confirmaron que Mazón llegó a la sede del poder autonómico “entre las 19.45 y las 19.50”. Tras una breve visita a su despacho, el vehículo oficial partió hacia la reunión del Centro de Coordinación Operativa Integrado (Cecopi) en l’Eliana. “Un poquito antes de las ocho salimos”, afirmó el escolta.













