UN PUENTE SIN RÍO: LA CURIOSA HISTORIA DE CORIA

UN PUENTE SIN RÍO: LA CURIOSA HISTORIA DE CORIA
Imagen de archivo: https://www.eldiario.es/

UN PUENTE SIN RÍO: LA CURIOSA HISTORIA DE CORIA

Foto: Archivo – Todos los derechos reservados

En la localidad de Coria, Cáceres, se alza el Puente de Piedra, una construcción singular rodeada de fértiles huertas en lugar de agua. Este hecho ha originado el dicho popular: “Coria tiene un puente sin río y un río sin puente”.

Un legado histórico y arquitectónico

Esta mole de sillería, construida en 1518, es una experiencia visual desconcertante y fascinante. Con casi 200 metros de longitud y más de diez metros de altura, el puente destaca por sus cinco grandes arcos de medio punto protegidos por robustos tajamares, una muestra de la pericia de los canteros medievales.

Concebido como infraestructura funcional, hoy se valora como obra de arte de la ingeniería civil. Su robustez le ha permitido sobrevivir al tiempo, aunque ya no cumple su función original. Durante siglos, fue el principal acceso sur a la localidad.

Orígenes romanos y transformaciones a lo largo del tiempo

Existen indicios de que Coria albergó un paso sobre el río Alagón de origen romano, parte de la Vía de la Plata que conectaba Mérida y Astorga. Los restos arqueológicos sugieren que los cimientos del puente actual se asientan sobre bases de la época imperial. Crónicas históricas mencionan reparaciones y reconstrucciones, como la de 1322 tras una crecida invernal.

El río que cambió de rumbo

La singularidad del Puente de Piedra reside en que el río Alagón abandonó su cauce natural, dejando la estructura en seco. Este cambio transformó una infraestructura vital en una reliquia aislada, un símbolo de la adaptabilidad humana ante los caprichos de la naturaleza. Su valor patrimonial creció por su rareza, convirtiéndose en un icono cultural de Extremadura.

Mitos y realidades del desvío del río

Una creencia popular vincula el desvío del río con el terremoto de Lisboa de 1755, sugiriendo que el seísmo provocó que las aguas dejaran de correr bajo los arcos. Sin embargo, estudiosos locales cuestionan esta versión, situando el cambio de cauce mucho antes. La leyenda ha alimentado el misticismo que rodea al puente.

Intentos fallidos de corrección

En 1791 hubo intentos de devolver el cauce original al río, pero los ingenieros fueron incapaces de corregir el rumbo natural. Este aislamiento reforzó la identidad de Coria, que aprendió a convivir con su río distante. La barca se convirtió en vital para mantener el flujo de personas y mercancías.

Explicación geológica del fenómeno

La explicación geológica reside en la naturaleza llana de la vega del río Alagón. En estas zonas, los ríos tienden a dividirse en múltiples brazos y meandros, buscando el camino de menor resistencia. El Alagón encontró un itinerario más sencillo, alejándose de la zona urbana donde se construyó el puente. Este proceso es natural y ocurre en periodos extensos.

El resultado es una cicatriz en el paisaje, testimonio de dónde fluyó la vida hídrica en siglos pasados. La geografía dictó el destino de este gigante de piedra que hoy yace desamparado.