
TENSIÓN ENTRE LA CEOE Y EL GOBIERNO POR EL SALARIO MÍNIMO Y LA POLÍTICA FISCAL
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El presidente de la Confederación Española de Organizaciones Empresariales (CEOE), Antonio Garamendi, ha manifestado su profundo desacuerdo con la política económica y laboral del Gobierno de Pedro Sánchez, acusándolo de perjudicar a los trabajadores y a las empresas.
Críticas al modelo de subida del SMI
Garamendi ha criticado el modelo de subida del Salario Mínimo Interprofesional (SMI) implementado por el Gobierno, argumentando que la CEOE propone una alternativa más beneficiosa para los trabajadores. Según la patronal, una reducción de las cotizaciones empresariales permitiría un mayor incremento en el salario neto de los empleados, manteniendo el mismo coste salarial para las empresas.
Garamendi lamenta que el Ministerio de Trabajo no haya considerado esta propuesta.
El problema del absentismo laboral
Otro punto de fricción es el absentismo laboral, que Garamendi estima en 1,7 millones de personas diarias en la empresa privada. Este fenómeno, según sus cálculos, genera un coste de 32.000 millones de euros anuales, una cifra que podría destinarse a mejorar servicios públicos como la sanidad.
Quejas sobre la presión fiscal
El presidente de la CEOE también ha criticado la alta presión fiscal, señalando que “el que gana siempre es el Estado”.
Ha reclamado la deflactación de la tarifa del IRPF y ha puesto en tela de juicio la sensibilidad del Gobierno en situaciones de emergencia, como tras la DANA, cuando no se exoneró del impuesto de matriculación a quienes adquirían un coche nuevo.
Defensa del empresariado ante los “ataques” del Gobierno
Garamendi ha expresado su malestar por lo que considera “ataques” al empresariado por parte del Gobierno, calificando de “terriblemente peligroso” el discurso sobre “acabar con los oligarcas”. Ha defendido la labor de los empresarios, especialmente de las pequeñas y medianas empresas, y ha criticado que se cuestione a los presidentes de grandes compañías que generan riqueza.
Asimismo, ha rechazado las acusaciones de falta de sensibilidad de los empresarios ante los accidentes laborales, explicando que la oposición de la CEOE a la última ley de prevención se debía a la inclusión de medidas que facilitaban la entrada de los sindicatos en empresas de menos de 10 trabajadores.
Preocupación por la falta de diálogo
Finalmente, Garamendi ha valorado el papel de los sindicatos como “fundamentales” para la paz social, pero ha acusado al Ministerio de Trabajo de “arrollarlos” con planteamientos ideológicos.
Ha expresado su preocupación por la falta de diálogo y la imposición de medidas a través de reales decretos, lo que genera una pérdida de confianza que, a su juicio, frena la inversión y perjudica a la pequeña empresa y a los autónomos.












