
Elecciones en Castilla y León: El PSOE busca evitar una nueva debacle
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Este viernes da inicio la campaña para las terceras elecciones autonómicas en menos de tres meses, esta vez en Castilla y León. Alfonso Fernández Mañueco, del PP, aspira a repetir victoria, mientras que el PSOE intenta evitar un nuevo revés electoral. Vox, por su parte, mantiene una estrategia a nivel nacional para consolidar su posición en la derecha, incluso si eso implica complicar la gobernabilidad en las regiones donde comparte gobierno con el PP. En la izquierda, las expectativas son bajas, limitándose a intentar evitar una mayor pérdida de representación tras la reciente renuncia de Yolanda Díaz.
Pedro Sánchez afronta estas elecciones con más optimismo que en Extremadura, donde el PSOE sufrió su peor resultado histórico, y en Aragón, donde la apuesta por Pilar Alegría no tuvo el éxito esperado. Los socialistas aspiran a que su candidato, Carlos Martínez, sea el más votado.
La estrategia del PSOE
La esperanza del PSOE se basa en la fortaleza de Vox en Castilla y León, la primera comunidad donde el PP tuvo que pactar un gobierno de coalición con la extrema derecha. La idea es que cuanto más fuerte sea Vox, más se debilita el PP, especialmente con un candidato como Mañueco, cuya gestión de los incendios de este verano ha sido criticada.
Martínez, quien fue alcalde de Soria con mayoría absoluta durante casi dos décadas, llegó a plantear la posibilidad de que gobierne la lista más votada, una propuesta que el PP ha defendido pero que los socialistas rechazan. Esta postura se justificó desde Ferraz como una peculiaridad regional.
Sin embargo, fuentes de la dirección socialista reconocieron que no han percibido el “frenazo” de Vox que indican las últimas encuestas. Una dirigente socialista reflexionó sobre la posibilidad de que en Castilla y León haya un voto conservador más tradicional, al tiempo que considera que existe “cansancio” con el PP y que el PSOE tiene “opción de ganar”. A pesar de esto, la euforia inicial se ha atenuado con los últimos sondeos, que sugieren que el PSOE se mantendrá en niveles similares a los de hace cuatro años.
El PP y la dependencia de Vox
El PP enfrenta en Castilla y León una situación similar a la de Extremadura y Aragón. Se da por descontado el triunfo de Alfonso Fernández Mañueco, e incluso se espera un buen resultado en comparación con las elecciones anteriores.
En 2019, Mañueco no ganó las elecciones, pero gobernó gracias al apoyo de Ciudadanos y Vox. En 2022, apenas superó al PSOE por 1,4 puntos, y Vox rozó el 18%, convirtiendo a Castilla y León en la primera comunidad donde el PP incorporó a la ultraderecha al gobierno.
En el PP existe el temor de que se repita la situación de María Guardiola y Jorge Azcón, quienes convocaron elecciones anticipadas por la falta de acuerdo para aprobar los presupuestos. Ambos ganaron con holgura y solo necesitan la abstención de Vox para gobernar, pero aún no han logrado asegurar ese apoyo.
El principal obstáculo se encuentra en Extremadura, donde Abascal exige la cabeza de María Guardiola. La disputa ha escalado a las direcciones nacionales, pero la intervención del secretario general del PP, Miguel Tellado, no ha tenido el efecto deseado. La reunión prevista para esta semana ha sido suspendida sin fecha definida.
Esta ruptura se produce a pocos días del debate de investidura, que se da por perdido. Tras la primera votación el 3 de marzo y la segunda el 5, se abrirá un plazo de dos meses para llegar a un acuerdo, o de lo contrario, Extremadura volverá a elecciones. Una situación similar se presenta en Aragón, donde el 3 de marzo se celebrará la sesión constitutiva de las Cortes, poniendo en marcha el reloj para una posible repetición electoral. Jorge Azcón descartó la posibilidad de llegar a un acuerdo con Vox en tan poco tiempo, a pesar de que ya se han producido “reuniones” sin informar a los aragoneses.
La campaña de Mañueco se desarrollará en un clima de confrontación directa y pública con quien debería ser su aliado para formar gobierno, ya sea en coalición o con apoyos externos. Este diálogo no se mantendrá con el candidato de Vox, sino con el líder del partido, Santiago Abascal, quien asume nuevamente el protagonismo absoluto de la campaña, relegando a su candidato, Carlos Pollán.
La izquierda dividida
Al igual que en Aragón, la izquierda en Castilla y León se presenta dividida en dos papeletas: Izquierda Unida, Movimiento Sumar y Verdes-Equo, por un lado, y Podemos y Alianza Verde por el otro. Las opciones de obtener representación, ya de por sí bajas con la fórmula Unidas Podemos (que logró un escaño en 2022), se reducen aún más, y las encuestas sugieren que ninguna candidatura logrará representación. Todo apunta a que la izquierda desaparecerá de las Cortes castellanas y leonesas.
La coalición encabezada por IU tiene alguna posibilidad de entrar, con un porcentaje que ronda el 5% y una horquilla de entre cero y cuatro escaños, según el CIS. Su lema de campaña es “Defender lo común; el orgullo de quedarnos”, poniendo el foco en el “abandono” a la ciudadanía de Castilla y León.
Podemos, con un 3,1% del voto según el CIS, no lograría entrar en el Parlamento autonómico, saliendo de las Cortes una década después de obtener 10 escaños y más del 12% de los votos.
Ambas candidaturas se han enfrentado en los últimos días por los tiempos de publicidad electoral en los medios públicos. Podemos reclamaba que IU no tuviera minutos, pero finalmente la Junta Electoral los ha repartido equitativamente.
Esta nueva disputa entre las izquierdas autonómicas se produce en medio de un proceso de profunda reorganización de la izquierda a nivel estatal. Los partidos de Sumar en el Gobierno, Movimiento Sumar, Izquierda Unida, Más Madrid y Comuns, lanzaron una nueva coalición para las generales, a la que Podemos de momento no quiere incorporarse. Estas serán las primeras elecciones para la izquierda después de que la vicepresidenta segunda, Yolanda Díaz, anunciase que descarta volver a presentarse como candidata.
Las elecciones del 15 de marzo tendrán otra variable a tener en cuenta: los partidos de ámbito provincial. Unión del Pueblo Leonés, Por Ávila y Soria ¡Ya! buscan lograr representación en sus respectivos territorios, con diferentes niveles de incidencia. La formación leonesa preocupa más al PSOE, mientras que los abulenses aspiran a mantener su representación tras escindirse del PP hace unos años. Las opciones del partido soriano son más escasas, según las encuestas, pero podrían arañar votos esenciales en un escenario igualado.












