
Hallan en la Patagonia un diminuto dinosaurio "patas flacas" que cazaba entre gigantes
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En la Patagonia, paleontólogos han desenterrado los restos del *Alnashetri cerropoliciensis*, un pequeño dinosaurio carnívoro que, hace 95 millones de años, se movía ágilmente entre dunas y matorrales, cazando lagartos y mamíferos diminutos. Este hallazgo, publicado en la revista *Nature*, revela detalles fascinantes sobre la vida de estas criaturas en un entorno dominado por gigantes.
Un hallazgo clave en La Buitrera
El descubrimiento tuvo lugar en La Buitrera, provincia de Río Negro, y corresponde al esqueleto completo de una hembra adulta de unos cuatro años. Con apenas 70 centímetros de largo y un peso cercano al kilogramo, este dinosaurio, cuyo nombre significa “patas flacas” en lengua tehuelche, coexistió con especies de dimensiones mucho mayores.
Características únicas de *Alnashetri cerropoliciensis*
El *Alnashetri cerropoliciensis* poseía una cola larga y dientes robustos, similares a los de un pequeño velociraptor. Según Peter Makovicky, paleontólogo de la Universidad de Minnesota y autor principal del estudio, su anatomía presentaba características inusuales, como brazos reducidos y un cráneo ligero, en contraste con la mayoría de los terópodos. A pesar de tener alas, no volaba y su dieta se basaba en pequeños vertebrados.
Un ecosistema diverso en la Patagonia cretácica
El hallazgo de *Alnashetri* enriquece nuestra comprensión del ecosistema patagónico durante el Cretácico. En La Buitrera, una zona de areniscas anaranjadas que conserva vestigios del desierto cretácico de Kokorkom, también se han encontrado restos de grandes carcarodontosáuridos como el *Giganotosaurus* y titanosaurios como el *Andesaurus* y el *Argentinosaurus*. Esta coexistencia de especies de diferentes tamaños demuestra la diversidad y complejidad de la vida en la era de los gigantes del sur.
Dos descubrimientos, una historia completa
La historia del descubrimiento de *Alnashetri* se remonta a 2004, cuando se encontraron los primeros restos fósiles, consistentes en patas incompletas. Sin embargo, fue el hallazgo, una década después, del esqueleto articulado de un ejemplar apodado Alma, el que permitió a los científicos reconstruir la anatomía y el modo de vida de esta fascinante criatura. Los estudios biomecánicos realizados a partir de Alma han revelado valiosa información sobre cómo este pequeño dinosaurio logró sobrevivir en un territorio dominado por gigantes.













