
China Cubre Glaciares con Mantas Gigantes: ¿Solución Real o Parche Temporal?
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La pérdida de masa helada es un desafío constante ante el aumento global de las temperaturas. China, como una de las principales potencias mundiales, ha estado experimentando con soluciones inusuales para proteger sus recursos hídricos, la actividad económica y las zonas sensibles afectadas por el cambio climático.
Ante la complejidad técnica y material que implica intervenir en un glaciar, cualquier intento requiere una evaluación rigurosa sobre el terreno.
China extiende telas blancas en alta montaña para frenar la pérdida de hielo
En 2019, China implementó un plan para cubrir partes de varios glaciares con grandes mantas reflectantes. Esta estrategia fue analizada en un estudio publicado en la revista científica *Remote Sensing*. El objetivo era colocar geotextiles sobre el hielo para reflejar la radiación solar y reducir la energía absorbida, con la intención de ralentizar la pérdida de masa en áreas expuestas al aumento de temperaturas. La iniciativa generó un debate internacional sobre su efectividad real frente al calentamiento global.
El glaciar Dagu, ubicado en la provincia de Sichuan, a unos 300 kilómetros de Chengdu, fue el principal campo de pruebas. Este glaciar recibe más de 200.000 turistas al año y sustenta una industria local vinculada al turismo de nieve. La Academia China de Ciencias consideraba a Dagu no solo un atractivo paisajístico, sino también un espacio en riesgo que ha visto cómo su hielo se ha fragmentado desde la década de 1960.
La institución señaló en 2025 que entre 2008 y 2020 la superficie helada del país retrocedió cerca de un 6%, sumándose a una reducción acumulada del 26% desde la década de 1960. Advirtió que en los últimos cuatro años el extremo terminal del glaciar retrocedió otros 20 metros y que, sin una intervención urgente, el glaciar Dagu desaparecerá en 2029.
Resultados iniciales muestran una ralentización del derretimiento
Las pruebas realizadas entre 2020 y 2021 cubrieron alrededor de 500 m2 con seis rollos de tela blanca. Los datos indicaron que la zona protegida redujo el deshielo en un 34% en comparación con áreas sin cobertura. Los profesores Kang Shichang y Du Wentao, de la Academia China de Ciencias, señalaron que incluso un año después de retirar la tela, la zona se derritió un 15% más lento debido al hielo extra conservado.
Además, en el glaciar Ürümqi, en las montañas Tian Shan, se emplearon nanofibras con propiedades ópticas específicas que disminuyeron la fusión estival hasta en un 70% durante los meses más cálidos. Un equipo de la Universidad de Nanjing afirmó que este nuevo material refleja más del 93% de la luz solar y ayuda a disipar el calor acumulado en la superficie.
La utilización de mantas similares ya se había implementado en estaciones de esquí de Suiza y Austria para conservar nieve en zonas específicas. El caso chino amplió el enfoque a un programa científico más amplio en áreas de alta montaña.
El proyecto en Dagu contó con el respaldo de la empresa Tencent y se benefició de la infraestructura turística existente, que proporciona electricidad y acceso al agua durante todo el año, lo cual es poco común en otros glaciares del país. China alberga alrededor de 69.000 glaciares, aproximadamente una décima parte de la masa glaciar del planeta, la mayoría ubicados en regiones remotas donde este tipo de intervención resulta más compleja.
Coberturas: una solución limitada y temporal
Fuentes científicas reconocen las limitaciones de esta estrategia. Kang Shichang y Du Wentao afirmaron que la cobertura de glaciares con mantas se ha aplicado principalmente en glaciares pequeños enfocados en el turismo y al borde de la desaparición, y que el retroceso a gran escala de los glaciares no puede abordarse únicamente con nanomateriales.
La fabricación, el transporte y la instalación de estos materiales en alta montaña implican costos elevados y generan emisiones indirectas, además de posibles efectos sobre los ecosistemas locales si los componentes se degradan. Expertos internacionales insisten en que la intervención local no sustituye a la reducción de gases de efecto invernadero.













