
LA PESADILLA DE VIVIR EN UNA CALLE INEXISTENTE: 23 AÑOS DE INDEFENSIÓN EN ALMERÍA
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Para Pepe López, vecino de la Almadraba de Monteleva, en Almería, dar su dirección se ha convertido en una pesadilla que dura 23 años. Su calle, “Avenida Mirador”, no existe oficialmente, sumiéndolo en una continua indefensión y problemas diarios.
La odisea de recibir correo y paquetes
La falta de un nombre oficial para su calle convierte actos tan simples como recibir una carta o un paquete de Amazon en una misión casi imposible. “Necesito decir la calle donde vivo, y no está registrada, no existe”, explica Pepe, quien se ha visto obligado a improvisar soluciones como usar un bar cercano como buzón improvisado. Agradece la buena voluntad de una trabajadora de Correos, Inmaculada, quien se ha comprometido a buscarlo personalmente para entregarle algunas notificaciones que, de otro modo, serían devueltas por “calle sin nombre”.
La paradoja de Hacienda
Curiosamente, las notificaciones de Hacienda siempre llegan a su destino, una ironía que agudiza su sensación de indefensión.
Para otros trámites, como el censo electoral, la inexistencia de la calle supone un obstáculo insalvable.
Riesgo para la seguridad
Pero la falta de un nombre en el callejero va más allá de las molestias cotidianas. Durante un incendio en su hogar, al llamar a los bomberos, la dirección que proporcionó no aparecía en sus sistemas. “Eso no existe, eso no sale”, le repetían. Desesperado, y ante la tardanza de los servicios de emergencia, Pepe tuvo que entrar él mismo en la vivienda en llamas para apagar el fuego con la ayuda de sus vecinos, inhalando una gran cantidad de humo.
“Me siento como un ciudadano fantasma”, confiesa.
Una solución sencilla, un problema persistente
La “Avenida Mirador” es una calle de casi 200 metros con tres bloques de apartamentos con vistas a las Salinas del humedal de Cabo de Gata. Aunque la promotora bautizó la calle, el Ayuntamiento nunca oficializó el nombre. Pepe cree que la solución es un simple trámite administrativo que podría aprobarse rápidamente.
Problemas adicionales
Pepe no es el único afectado. Aunque solo dos familias viven allí permanentemente, el resto de las viviendas se ocupan en verano.
Además, la barriada carece de red de saneamiento y alcantarillado y sufre inundaciones constantes. “Hay viviendas que se han inundado 9 veces en menos de 10 años”, denuncia.
Ciudadanos fantasma
A pesar de vivir en esta “zona fantasma”, los vecinos cumplen con sus obligaciones tributarias, pagando impuestos. Viven en un limbo geográfico, reconocidos para pagar, pero invisibles para recibir servicios básicos. Una lucha por el derecho a tener un nombre, a existir para la administración y a vivir con tranquilidad.













