
Gemma Blasco, nominada al Goya: "En el día a día hay más menstruación que divorcios, pero hay más pelis con divorcios que menstruación
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La cineasta Gemma Blasco aspira al Goya a Mejor dirección novel por su ópera prima, ‘La furia’, un relato impactante sobre la agresión sexual. La película narra la historia de Alex, una joven que es violada en una fiesta de Nochevieja.
Una historia sin idealizaciones
Blasco explica que buscó alejarse de las representaciones tradicionales de las víctimas, evitando idealizaciones y mostrando la crudeza de la experiencia. “Las mujeres más cañeras también nos rompemos y eso no es ser débil”, afirma la directora, quien también vivió una agresión sexual a los 18 años.
El desafío de representar la agresión
La directora reflexiona sobre la dificultad de representar una violación de manera ética y moral. Inicialmente, consideró la elipsis, pero finalmente optó por incluir la escena, enfocándose en el sonido para generar un relato perturbador sin caer en el morbo cinematográfico. “Quería ser respetuosa con las víctimas que la vieran, que no se sintieran retraumatizadas”, señala.
La menstruación como símbolo
Blasco explica que la decisión de que la violación ocurra durante la menstruación de Alex busca visibilizar un tema tabú en el cine. “En el día a día hay más menstruación que divorcios, pero hay más pelis con divorcios que menstruación”, comenta. Además, la sangre se convierte en un elemento canalizador de emociones y una declaración de intenciones sobre la profundidad del relato.
El impacto en el entorno
La furia explora cómo la agresión sexual afecta al entorno de la víctima, especialmente a su hermano (Àlex Monner). Blasco explica que eligió un hermano para abordar los mandatos de género y el paternalismo patriarcal. La primera reacción del hermano, culpando a Alex e insistiendo en su estado de embriaguez, refleja actitudes sociales comunes que revictimizan a las mujeres.
La culpa no es de la víctima
La directora enfatiza que, aunque Alex estuviera drogada o vestida de cierta manera, la responsabilidad de la agresión recae exclusivamente en el agresor. Desmontar esta idea es fundamental para generar empatía y comprender la experiencia de las víctimas.
¿Es necesario seguir hablando de agresiones sexuales?
Blasco lamenta que la película se estrenara al día siguiente de la absolución de Dani Alves, lo que evidencia la persistencia de la violencia sexual y la necesidad de seguir abordando el tema. “Ojalá estuviera obsoletísima la película, pero no”, afirma. La directora busca abrir el debate sobre cómo afecta la agresión al contexto, la importancia del apoyo y la reparación.
Un camino difícil
La directora reconoce que levantar una ópera prima sobre este tema fue un desafío. Sin embargo, los cambios sociales y la mayor conciencia sobre la violencia de género facilitaron la financiación del proyecto.
La nominación al Goya
Blasco confiesa que la nominación al Goya no era una prioridad, pero celebra el reconocimiento y las puertas que se han abierto. No obstante, critica la inversión de tiempo y energía que requiere la campaña de premios, que resta tiempo a la creación de nuevos proyectos.
Un discurso para las víctimas
Al ganar el premio Gaudí, Blasco dedicó su discurso a todas las víctimas de violencia sexual. Considera que fue un momento de responsabilidad y una oportunidad para alzar la voz y ofrecer un mensaje de apoyo.













