NUEVA GUERRA ENTRE AFGANISTÁN Y PAKISTÁN: CLAVES Y CONTEXTO

NUEVA GUERRA ENTRE AFGANISTÁN Y PAKISTÁN: CLAVES Y CONTEXTO
Imagen de archivo: https://www.eldiario.es/

NUEVA GUERRA ENTRE AFGANISTÁN Y PAKISTÁN: CLAVES Y CONTEXTO

Foto: Archivo – Todos los derechos reservados

En los últimos años, las tensiones fronterizas entre Pakistán e India, así como con Afganistán, han sido una constante. Sin embargo, 2025 marcó un punto de inflexión en la escalada de estas hostilidades.

Desde la caída de la República Islámica de Afganistán en 2021, las relaciones con Pakistán han experimentado un cambio significativo, reconfigurando la región y sentando las bases para un conflicto latente entre Kabul e Islamabad, especialmente desde octubre.

¿Por qué ahora?

La llegada de los talibanes al poder en Afganistán en 2021 interrumpió la relación previa, donde Pakistán permitía a los militantes talibanes utilizar su territorio durante la guerra. Esta situación generó una contradicción en Kabul.

Si bien se esperaba una moderación por parte de los talibanes afganos para lograr aceptación internacional, esto no ocurrió. El núcleo talibán se consolidó en un nacionalismo pastún que abarca un territorio más amplio que las fronteras heredadas del colonialismo británico. La Línea Durand, la frontera afgano-pakistaní, divide a la población pastún, considerada por los talibanes como un solo pueblo.

En los años siguientes, el grupo armado Tehrik-e Taliban Pakistan (TTP), los talibanes pakistaníes, intensificó sus ataques y encontró refugio en Afganistán. Esta situación creó un juego de suma cero, donde las relaciones con los talibanes pakistaníes y el gobierno de Islamabad se volvieron incompatibles.

Tras numerosos atentados en Pakistán, las escaramuzas del ejército pakistaní en la frontera con Afganistán se volvieron habituales. El detonante frecuente eran las incursiones y bombardeos de Islamabad en Afganistán en busca del TTP y otros grupos como el Estado Islámico del Jorasán (ISIS-K), que también reivindica ataques en ambos lados de la Línea Durand.

La guerra abierta

Pakistán continuó con los bombardeos contra grupos insurgentes en Afganistán. En respuesta, Afganistán lanzó una ofensiva terrestre en la frontera. Pakistán afirma haber matado a cientos de combatientes talibanes.

Pakistán, con superioridad aérea, ha lanzado el golpe más significativo en el conflicto actual. El Ministro de Defensa pakistaní declaró: “Nuestra paciencia se ha agotado. Ahora es una guerra abierta entre nosotros y Afganistán”.

Islamabad asegura haber destruido infraestructura militar del Emirato Islámico en Kabul, Paktia y Kandahar, y haber atacado objetivos en su propio territorio, en la región fronteriza de Khyber Pakhtunkhwa, donde reside el núcleo tribal de los pastunes pakistaníes.

Ante la falta de capacidad aérea tradicional, Afganistán ha reivindicado ataques con drones, incluso en la capital pakistaní. Los talibanes han amenazado con el uso de batallones suicidas, mientras que Pakistán ha lanzado acusaciones directas contra India.

Ecos regionales del choque armado

El ejército de Pakistán ha afirmado que “detrás de cada incidente terrorista en Pakistán hay financiación, complicidad y diseño indio”, lo que refleja las tensiones regionales. Aunque parezca contradictorio, las relaciones entre Nueva Delhi y Kabul han mejorado notablemente desde el auge del Emirato Islámico debido a conflictos constantes con Pakistán.

Aunque la expansión del conflicto armado hacia India es improbable, la campaña regional por la influencia lanzada desde 2025 resuena. Pakistán e India compiten por intereses en Afganistán, Bangladés y en su red de socios en Oriente Medio.

Mientras Israel y Emiratos Árabes Unidos buscan fortalecer su posición estratégica con India, Pakistán ha firmado una alianza con Arabia Saudí y un acuerdo con Turquía, ambos en tensión con Tel Aviv y Abu Dhabi.

Arabia Saudí y Turquía, socios de Pakistán, han mediado en disputas entre Afganistán y Pakistán en el pasado, junto con Qatar, que mantiene una línea directa con los talibanes afganos.

El conflicto afgano-pakistaní es crucial por su ubicación en el epicentro de dinámicas regionales, su capacidad para afectar las relaciones con India e Irán, y el riesgo de coincidir con un conflicto mayor en sus fronteras, involucrando a Israel, Irán y Estados Unidos.