
A nadie le amarga un dulce: los 5 postres más queridos en Azerbaiyán
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Pocos placeres son tan universales como disfrutar de un buen postre. En el ámbito de la repostería asiática, Azerbaiyán destaca por su rica tradición culinaria, influenciada por su ubicación entre el Cáucaso, Persia y Anatolia. Esta herencia se refleja en sus dulces, que combinan frutos secos, miel, almíbar y masas elaboradas con esmero. En Azerbaiyán, el postre no es una simple improvisación, sino una expresión de tradición, celebración y hospitalidad.
La repostería azerbaiyana presenta nombres conocidos como el pakhlava, el shekerbura o el gogal dulce, postres que están íntimamente ligados a las festividades del país. Más allá de las divisiones regionales, Azerbaiyán se une en su generosa costumbre de ofrecer algo dulce junto al té.
Pakhlava azerbaiyana
Es la versión local del baklava, especialmente popular durante la festividad de Novruz. Se prepara con finas capas de masa rellenas de nueces molidas y especias, bañadas en almíbar o miel. Es uno de los dulces más representativos del país.
Shekerbura
Son empanadillas dulces rellenas de almendra o nuez molida con azúcar. Su forma de media luna y su cuidada decoración las hacen típicas de celebraciones, en particular del Año Nuevo persa.
Gogal dulce
Se trata de un pan redondo especiado que puede encontrarse en versiones dulces o saladas. La variante dulce incorpora azúcar y especias suaves, siendo un elemento tradicional de las celebraciones primaverales.
Shor gogal dulce
Es similar al gogal dulce, pero más hojaldrado y aromático. Aunque su versión clásica es salada, la variante dulce es muy común en las mesas festivas.
Badambura
Este dulce se compone de múltiples capas finas rellenas de almendra molida y azúcar. A pesar de su apariencia ligera, posee un sabor intenso y suele servirse en celebraciones familiares.
Azerbaiyán demuestra que el postre es un componente esencial de su ritual social. Sus dulces, elaborados con nueces, miel y una tradición arraigada, acompañan siempre al té caliente. Comprender este país a menudo comienza con aceptar esa pequeña media luna dulce que te ofrecen como muestra de hospitalidad.













