
Nuevo templo en Honduras busca ser refugio contra la violencia y la pobreza
Foto: Archivo – Todos los derechos reservados
Un valenciano, Fernando Morala, residente en Godella, está buscando apoyo de la Fundación Ad Gentes del Arzobispado de Valencia para completar la construcción de una ermita en la aldea de Guanizales, Honduras. El objetivo principal es transformar este nuevo templo en un espacio vital para una comunidad que sufre altos niveles de violencia y pobreza. Se espera que desde allí se promuevan iniciativas educativas, deportivas y culturales dirigidas a la juventud.
Un proyecto liderado por laicos con un fuerte impacto social
Un comité de laicos católicos del distrito de La Paz ha tomado la iniciativa en la construcción de esta nueva ermita, dedicada a la Virgen del Carmen. A pesar de los avances, el proyecto necesita financiamiento para la instalación del suelo y la mejora de los accesos por carretera.
Morala destaca el fuerte compromiso de la comunidad, donde muchos delegados de la Palabra, que trabajan en la construcción o el campo, “han encontrado un tema común que es trabajar por este proyecto”.
Según Morala, lo más significativo es que “han conseguido crear un espacio de encuentro de muchísimas comunidades de toda la zona de Guanizales, que hasta ahora no tenían”. Este lugar se ha convertido en un punto de referencia crucial para las familias y, especialmente, para los jóvenes, cuyo futuro a menudo se ve amenazado por la influencia de las maras y otras redes criminales.
Un modelo a seguir para la comunidad
El impulsor del proyecto subraya que una iniciativa de esta magnitud es un ejemplo a seguir. “Cuando una comunidad tiene capacidad para hacer ese tipo de iniciativas, es un referente, no solo para la Iglesia católica, sino para otros grupos que están alrededor, para otras instituciones, para la sociedad”, afirma. Este ejemplo demuestra a la gente y a los políticos “que si uno quiere y se organiza, puede conseguir cosas”.
La prevención como clave contra la violencia
Fernando Morala conoce profundamente esta realidad, ya que anteriormente dirigió un centro para jóvenes delincuentes.
“Yo fui director de un centro de ‘mareros’ y viví situaciones de extrema violencia”, explica. Destaca que sacar a un joven de una mara es extremadamente difícil, ya que “o sale muerto o no sale”.
Por esta razón, la labor preventiva es esencial. “El problema no es ‘cómo haces que los chicos dejen las maras, sino qué haces para que no entren en ellas’”, enfatiza Morala. Proyectos como la ermita de Guanizales son fundamentales porque permiten “crear grupos de reflexión, grupos infantiles, deportivos, culturales, artísticos, de todo”.
De esta forma, los jóvenes tienen “un espacio de encuentro y no terminan cayendo en la violencia”.
Un compromiso de larga data con Honduras
La conexión de Fernando con Honduras se remonta a 1992, cuando fue enviado por Cáritas Valencia. Años después, de vuelta en España, le propusieron colaborar con un barrio de Guanizales. Con la ayuda de la Fundación Ad Gentes, construyeron una primera ermita que, con el tiempo, se hizo pequeña para una feligresía creciente en un territorio de hasta 5.000 personas. La antigua capilla ahora sirve como sala multiusos para catequesis y como dispensario médico.













