Reflexiones del Papa León XIV tras los Ejercicios Espirituales de Cuaresma

Reflexiones del Papa León XIV tras los Ejercicios Espirituales de Cuaresma
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Reflexiones del Papa León XIV tras los Ejercicios Espirituales de Cuaresma

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El Papa León XIV compartió un breve discurso improvisado con los miembros de la Curia Romana que lo acompañaron durante los Ejercicios Espirituales de Cuaresma, dirigidos por Erik Varden, obispo de Trondheim (Noruega). El Papa describió la semana como “una profunda experiencia espiritual, muy importante en nuestro camino cuaresmal”.

Un lugar de recuerdo

La Capilla Paulina, ubicada en el Vaticano, fue el lugar elegido para estos ejercicios.

Esta capilla tiene un significado especial para el Pontífice, ya que fue allí donde los cardenales electores celebraron la Eucaristía el 8 de mayo, día de su elección como Papa.

La esperanza en Cristo

El Papa León XIV retomó su reflexión sobre un fragmento de la Carta de San Pablo a los Filipenses: “Para mí la vida es Cristo, y la muerte, una ganancia”. Tras los ejercicios, declaró que había profundizado en esa frase, encontrando “una reflexión sobre la verdadera fuente de esperanza que es Cristo”.

Invitó a los presentes a seguir esta enseñanza y a comportarse “como dignos seguidores del Evangelio de Cristo”.

Unidad en la oración y el trabajo

El Papa destacó la importancia de la unión, tanto en la oración como en el trabajo conjunto, calificándolo como “un momento muy importante en nuestras vidas, reflexionando sobre muchos temas importantes para nosotros y para la Iglesia”. Las once meditaciones abordaron diversos temas, incluyendo reflexiones sobre John Henry Newman, nombrado recientemente doctor de la Iglesia.

El Papa se detuvo en el viaje que plantea el santo en sus escritos, invitando a “contemplar su propio miedo a la muerte y su sentimiento de indignidad ante Dios”.

Agradecimiento y música

El Papa culminó su intervención expresando su gratitud a Erik Varden por su sabiduría, testimonio y la riqueza de sus reflexiones, añadiendo que serán “fuente de bendición y gracia” por mucho tiempo. También agradeció al personal de la Oficina de Celebraciones Litúrgicas por la preparación de los ejercicios y al coro por acompañar la oración con música, un detalle que, según el Papa, “nos ayuda, como las palabras no pueden, a elevar nuestro espíritu hacia el Señor”.