Un tsunami mortal puede originarse en un día soleado: el peligro desde la atmósfera

Un tsunami mortal puede originarse en un día soleado: el peligro desde la atmósfera
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Un tsunami mortal puede originarse en un día soleado: el peligro desde la atmósfera

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Aunque la mayoría de los tsunamis se originan por movimientos telúricos submarinos, existe otro tipo de tsunami, el meteotsunami, que nace en la atmósfera y se transmite al océano. Estos fenómenos, a menudo subestimados, pueden alcanzar alturas considerables y causar daños significativos en las zonas costeras.

¿Qué son los meteotsunamis?

Un artículo publicado en *Reviews of Geophysics*, reseñado por *EOS Magazine*, examina en profundidad los meteotsunamis: su origen, mecanismos, estudio y riesgos asociados. El estudio destaca las herramientas disponibles para su análisis, los datos utilizados y las interrogantes aún sin respuesta sobre estos eventos. A pesar de ser menos conocidos que los tsunamis sísmicos, los meteotsunamis pueden alcanzar alturas comparables y representan un peligro real para las comunidades costeras.

La investigación sobre estos fenómenos se basa en gran medida en estudios realizados tras eventos intensos, donde equipos científicos evalúan los daños, recopilan datos fotográficos y entrevistan a testigos. Estos datos se complementan con registros de mareógrafos costeros, boyas oceánicas y observaciones meteorológicas de alta resolución (al menos un dato por minuto).

Sin embargo, la frecuencia de medición de muchas redes oficiales es insuficiente para captar las perturbaciones rápidas que desencadenan los meteotsunamis. La simulación numérica, que combina componentes atmosféricos y oceánicos, se ha convertido en una herramienta esencial, aunque la reproducción precisa de estos eventos sigue siendo un desafío complejo que requiere modelos de alta resolución.

Impacto global y consecuencias

Los meteotsunamis pueden tener consecuencias graves para las poblaciones costeras. Estos eventos generan oscilaciones del nivel del mar de varios metros y corrientes intensas que pueden inundar áreas costeras, dañar infraestructuras y alterar el tráfico marítimo. En algunos casos, pueden generar corrientes de resaca peligrosas para los bañistas.

Algunos ejemplos notables incluyen el evento de Chicago en 1954, que causó ocho fallecidos, y el de Vela Luka, Croacia, en 1978, donde las olas alcanzaron hasta 10 metros de altura, generando daños millonarios. También se registraron víctimas en Argentina en 2026.

Durante mucho tiempo se consideró que estos fenómenos eran exclusivos de lugares concretos, pero la mejora de la vigilancia y los modelos numéricos han demostrado que se producen en todo el mundo. La disponibilidad de datos de nivel del mar de alta resolución ha permitido trazar patrones globales y cuantificar su distribución.

Condiciones para la formación de un meteotsunami

Para que se produzca un meteotsunami, deben coincidir varias condiciones: una perturbación intensa de presión atmosférica o viento, que avance a una velocidad similar a la de las ondas largas del océano (resonancia de Proudman), y una costa que amplifique la energía entrante, como las bahías en forma de embudo.

También pueden originarse por erupciones volcánicas explosivas, como la del volcán Hunga Tonga en 2022. Algunos estudios sugieren que el cambio climático podría intensificar estos episodios al aumentar las condiciones atmosféricas favorables, aunque aún se necesita una evaluación global más precisa.

La mejora de los modelos atmosféricos y la capacidad de cálculo son esenciales para avanzar en la predicción de estos eventos. Investigaciones recientes sugieren que estas ondas pueden transmitir energía a la ionosfera y detectarse con estaciones GNSS, abriendo nuevas vías de seguimiento.

En resumen, un meteotsunami es una onda larga similar a un tsunami sísmico, pero generada por cambios rápidos de presión o viento. Aunque su mortalidad es menor que la de los tsunamis sísmicos, su capacidad para causar daños obliga a una vigilancia constante de estas señales que se originan en la atmósfera y terminan impactando en el mar.