¿Qué harías tú en mi lugar? La novela que advierte del peligro de idealizar las vidas de los demás (e infravalorar la nuestra)

¿Qué harías tú en mi lugar? La novela que advierte del peligro de idealizar las vidas de los demás (e infravalorar la nuestra)
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¿Qué harías tú en mi lugar? La novela que advierte del peligro de idealizar las vidas de los demás (e infravalorar la nuestra)

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¿Quién no ha soñado alguna vez con vivir la vida de un millonario? Polly Wilkinson, una mujer casada y madre de dos hijos, aparentemente satisfecha con su vida, encuentra que su imaginación se enciende con las ficciones del cine y la literatura romántica. Un día, al ver pasar a una elegante dama en un Rolls-Royce, siente el deseo de estar en su lugar.

Tras un leve mareo, Polly se despierta en un majestuoso salón, dentro de un cuerpo que no es el suyo: el de una mujer esbelta y distinguida llamada Lady Elizabeth. A su lado, una anciana que resulta ser la suegra de Lady Elizabeth, y una criada más refinada que ella misma.

Este singular “viaje” se repite de vez en cuando, siempre de manera imprevista y en el cuerpo de Lady Elizabeth. Este es el argumento de *Extraños viajes* (1935), la primera novela de Lady Maud Kathleen Cairnes Plantagenet Hastings, quien firmó como Maud Cairnes.

Maud Cairnes, aristócrata y amante de las artes escénicas, cultivó el teatro y fue una personalidad en las revistas de su tiempo. Su bagaje contribuyó a recrear el entorno de lujo en el que emerge la protagonista.

Una vez aceptada la suspensión de la incredulidad, el lector se embarca en los intercambios temporales de Polly y Lady Elizabeth, narrados desde el punto de vista de Polly. Este viaje, imprevisible e incontrolable, la deja en una doble intemperie: por un lado, desconoce las costumbres de la alta sociedad y sus allegados la notan extraña; por otro, sus ausencias como Polly la hacen perderse momentos con los suyos y desconoce qué ha hecho o dicho Lady Elizabeth durante ese tiempo.

Más allá de lo externo, Polly y Lady Elizabeth son muy distintas. Polly es jovial, briosa y entusiasta, mientras que Lady Elizabeth es descrita como un témpano de hielo. Sus aficiones, costumbres y preferencias tampoco coinciden.

En su vida prestada, Polly encuentra todo lo que ha podido imaginar: vestidos hermosos, servicio amabilísimo, despreocupación por los gastos, eventos sociales y manjares selectos. Sin embargo, también experimenta una impostura que la constriñe, bajo el muro de la contención.

Mirar hacia otro lado

Como consecuencia de una educación severa, expresar emociones con libertad no es una costumbre. Polly detecta problemas en la vida íntima de Lady Elizabeth, como la sospecha de infidelidad de su marido. Todos a su alrededor lo saben, pero fingen indiferencia. Es un universo social con dobleces que se esconden tras la imagen pública.

Polly echa de menos la espontaneidad de sus relaciones, las fiestas de Navidad alegres y las rutinas domésticas más modestas.

*Extraños viajes* va más allá del enredo cómico y las carencias de la alta sociedad. Lo interesante de la novela es el modo en que, al introducir a una desconocida en la vida de otra, subraya aquello que la propia mujer no ve. Lo que a la interesada le pasa desapercibido, a la inquilina le llama la atención o le resulta sencillo de gestionar.

Quizás, incluso, se puedan ayudar la una a la otra.

Una comedia de costumbres

La diferencia entre ambas mujeres es clave: lo que para una es una carga, la otra lo hace de manera natural. Esto sugiere que, para solucionar problemas, es necesario romper con los hábitos arraigados y atreverse a pensar y actuar de forma alternativa.

A medida que los viajes temporales se alargan, la protagonista teme perder su propia vida o que su sustituta cometa errores irreparables. Este miedo no las paraliza, sino que las activa en busca de soluciones.

A diferencia de otras historias de encarnación, *Extraños viajes* es una comedia de costumbres amena y juguetona que aprovecha la atracción por los fenómenos paranormales para desmenuzar las verdades que se esconden en la vida doméstica.

El libro ofrece un tratamiento complejo de lo que significa meterse en la piel de otro. Con la viveza de la escritura dramática, la autora firma una novela de costumbres al más puro estilo británico, con personajes sólidos, ritmo ágil, tensión, manejo diestro del diálogo, giros narrativos bien encontrados, sentido del humor y emoción. Y es, también, un recordatorio de la máxima perversa: “Ten cuidado con lo que deseas”.