Un ataque ilegal, peligroso y probablemente inútil contra Irán

Un ataque ilegal, peligroso y probablemente inútil contra Irán
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Un ataque ilegal, peligroso y probablemente inútil contra Irán

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Las fuerzas israelíes y estadounidenses han lanzado un ataque contra Irán, un acto que debe entenderse en el contexto de la prolongada hostilidad de Estados Unidos hacia el régimen teocrático iraní, que se remonta al secuestro del personal de la embajada estadounidense en 1979. Para Israel, Irán siempre ha sido un adversario clave, el principal impulsor del eje de resistencia y un país que, según declara, busca su destrucción.

Antecedentes y el acuerdo nuclear de 2015

El programa de enriquecimiento de uranio de Irán, que comenzó a mediados de la década de 1980, generó alarma en Israel, Estados Unidos y Europa. En 2015, Irán y las potencias mundiales firmaron el Plan Integral de Acción Conjunta, un acuerdo que limitaba y controlaba el programa nuclear iraní a cambio del levantamiento de las sanciones económicas.

Sin embargo, en 2018, el entonces presidente estadounidense Donald Trump retiró a Estados Unidos del acuerdo, a pesar de que Irán cumplía con sus términos. Washington restableció las sanciones, e Irán reanudó el enriquecimiento de uranio, lo que llevó a Europa a seguir el ejemplo de Estados Unidos.

La postura de Netanyahu y la posible autorización de ataques

El ex primer ministro israelí Benjamin Netanyahu nunca ha estado satisfecho con la idea de que Irán simplemente deje de enriquecer uranio. Desconfía del régimen iraní y cree que la única garantía de seguridad para Israel es acabar con él. Para neutralizar el programa nuclear iraní, Netanyahu busca la autorización de Washington para atacar las instalaciones nucleares iraníes cuando lo considere necesario.

Durante su mandato, Trump llegó a afirmar que la capacidad nuclear iraní había sido completamente destruida tras un ataque en junio, aunque posteriormente pareció admitir que no fue así.

Más allá de las armas nucleares: misiles y el “terrorismo”

Además de la posible proliferación de armas nucleares, la amenaza también proviene de los misiles iraníes, cuyo alcance máximo no alcanza a Europa occidental. A pesar de que Irán nunca ha utilizado misiles para atacar a nadie, se le niega la posibilidad de poseerlos. Se le presenta como un agresor y se le acusa de ser el “país más terrorista del mundo”.

Aunque el régimen iraní ha apoyado a grupos considerados terroristas en Occidente, las acusaciones de terrorismo por parte de aquellos involucrados en el asesinato de miles de niños en Gaza y otras acciones controvertidas son consideradas un sarcasmo cruel.

El verdadero objetivo del ataque

El ataque actual no está relacionado con armas nucleares, misiles o terrorismo, sino con el intento de aprovechar las protestas masivas en Irán, provocadas por el deterioro de las condiciones de vida debido a las sanciones. El objetivo real es acabar con el régimen iraní, una obsesión de Netanyahu. Sin embargo, esto requeriría una invasión terrestre, que conllevaría dificultades y riesgos significativos.

Trump y Netanyahu instan al pueblo iraní a rebelarse y derrocar al régimen desde dentro, pero es poco probable que esto suceda, ya que el ataque podría debilitar las protestas y aumentar la agresividad del gobierno.

El acuerdo nuclear inminente y el engaño de las negociaciones

La afirmación de que el ataque se produce para evitar que Irán desarrolle armas nucleares es insostenible. El ayatolá Jamenei emitió una fatua prohibiendo tales armas hace 20 años. En las negociaciones para un nuevo acuerdo nuclear, los negociadores iraníes anunciaron un entendimiento con Estados Unidos, y se presentaron propuestas detalladas.

El ministro de Asuntos Exteriores de Omán, que actuó como mediador, declaró que se estaba a punto de alcanzar un acuerdo, con Irán aceptando reducir a cero sus reservas de uranio altamente enriquecido y permitir el acceso total del Organismo Internacional de la Energía Atómica. Una nueva reunión estaba programada para la firma de un acuerdo.

Por lo tanto, el ataque no se desencadenó por la imposibilidad de llegar a un acuerdo, sino por la inminencia de que se produjera. Las negociaciones se revelan como un engaño para justificar un ataque que se había planificado y preparado durante al menos un mes.

Motivaciones de Trump y la política de Estados Unidos en Oriente Próximo

Si Trump consideró en algún momento la posibilidad de un acuerdo, los deseos de Netanyahu y la presión de los grupos de presión judíos y los evangelistas sionistas pesaron más. Trump, quien prometió no emprender nuevas guerras, ordenó bombardeos en varios países. En un momento de caída de su popularidad, una guerra podría ayudarlo a recuperar apoyo político.

Posibles consecuencias del ataque

El ataque ha provocado una respuesta de Irán, que ha atacado Israel y bases estadounidenses con misiles y drones. Irán podría cerrar el estrecho de Ormuz, provocando una crisis mundial del petróleo, o movilizar a sus milicias en la región. Si el ataque se prolonga, la crisis podría extenderse y amenazar la seguridad regional y global.

La reacción europea

La reacción europea ha sido débil e indulgente con el agresor. La Alta Representante calificó la situación de peligrosa, pero culpó a Irán, mientras que la presidenta de la Comisión pidió moderación a “todas las partes”. Otros líderes europeos pidieron el fin de los combates. Esta postura contrasta con la condena de la agresión a Ucrania, lo que plantea interrogantes sobre la coherencia de la política exterior europea.

Conclusión

El régimen iraní es absolutamente condenable, pero las sanciones y los ataques no mejoran los derechos y libertades de los iraníes, sino que causan más miseria y endurecen el régimen. La presión militar y económica sobre Teherán no tiene como objetivo implantar un régimen que respete los derechos humanos, sino uno que no sea una amenaza para Israel.

El ataque a un país soberano sin agresión ni resolución del Consejo de Seguridad es ilegítimo e ilegal. Sin embargo, Trump parece actuar libremente, ante la pasividad de China, la impotencia de Rusia y la tolerancia europea. Si se aceptan este tipo de acciones, se socavan las normas internacionales y se corre el riesgo de una escalada de guerras con consecuencias catastróficas.