
Los bombardeos de EEUU e Israel sobre Irán profundizan la estrategia de la Casa Blanca de reconfigurar el planeta por medio de la fuerza. Según cálculos de la Media Luna Roja, los ataques han matado más de 200 personas este sábado, entre ellos el líder supremo Jamenei, y han herido a 750
Irán confirma el asesinato del ayatolá Jamenei en los bombardeos de Israel y EEUU
Directo – Última hora del ataque de EEUU e Israel a Irán
Desde Mar-a-Lago, la residencia privada de verano en Florida. Y al habla con Benjamín Netanyahu. Así comandó el viernes por la noche el presidente de EEUU, Donald Trump, un nuevo ataque ilegal, contra Irán, en su afán por reconfigurar el planeta por la vía de la fuerza.
Una fuerza que se ha traducido en bombardeos que asesinan a casi un centenar de escolares en un colegio de primaria en el sur de Irán. Según cálculos de la Media Luna Roja, los bombardeos de EEUU e Israel han matado más de 200 personas este sábado y han herido a 750.
Como consecuencia del ataque, el líder supremo de Irán, el ayatolá Alí Jamenei, ha sido asesinado. “Jamenei, una de las personas más malvadas de la historia, ha muerto”, ha dicho Trump en un post en Truth Social: “Esto no solo es justicia para el pueblo de Irán, sino también para todos los grandes estadounidenses y para las personas de muchos países de todo el mundo que han sido asesinadas o mutiladas por Jamenei y su banda de matones sanguinarios”.
Y ha añadido: “Los bombardeos intensos y precisos continuarán sin interrupción durante toda la semana o durante el tiempo que sea necesario para alcanzar nuestros objetivos”.
Horas después, los medios estatales iraníes han confirmado el asesinato de Jamenei, de una de las hijas del ayatolá Jamenei, su yerno y uno de sus nietos han sido asesinados en los ataques.
La Guardia Revolucionaria Iraní ha afirmado que se avecina un “castigo severo, decisivo y lamentable” por el asesinato de Jamenei; “la operación ofensiva más intensa jamás vista” contra Israel y las bases estadounidenses en Oriente Medio.
El asesinato de Jamenei provoca un vacío de poder en Irán que aumenta la posibilidad de caos en la región.
Previamente, el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, decía: “Durante tres décadas y media, este cruel dictador ha sembrado el terror por todo el mundo, ha infligido sufrimiento a su pueblo y ha trabajado sin descanso en su plan para destruir Israel. Ese plan ya no existe. Y hay muchos indicios de que este tirano tampoco existe”.
Donald Trump había afirmado el verano pasado que su bombardeo sobre instalaciones nucleares de Irán había sido “devastador”, y acusó a los medios que publicaron informes del Pentágono que ponían en duda que la destrucción hubiera sido tan total.
“Obliterated” era la palabra que usaba Trump, y calificaba de “traidores” a quienes cuestionaran el relato oficial, que pasaba por negar la posibilidad de que Irán pudiera reconstruir su programa nuclear en el futuro.
Sin embargo, ocho meses después, en la madrugada del viernes al sábado, Trump ha lanzado con Israel una oleada de bombardeos en varias partes de Irán, matando civiles, atacando ciudades y lugares en los que supuestamente se encontraba la cúpula dirigente del país: el ataque se ha producido después de varias semanas presionando en torno a un programa nuclear que el mismo presidente de EEUU había dado por muerto el pasado verano.
El ataque, además, llega en medio de conversaciones entre EEUU e Irán; las últimas, celebradas esta semana en Ginebra, y después de que el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, presionara a la Casa Blanca para evitar un compromiso con Teherán que se limitara a poner coto al programa nuclear iraní: Israel quería más. E Israel ha conseguido más este viernes por la noche por medio de un ataque que alcanzó unos 500 objetivos, en lo que ha calificado como el “mayor ataque de la aviación militar” en la historia de su fuerza aérea.
“Cambio de régimen”
“Cambio de régimen” es un concepto maldito en Washington, porque despierta las peores pesadillas entre quienes se oponen a los afanes neoimperialistas de la Administración Trump, pero también de aquellos que tienen en la memoria guerras de consecuencias imprevisibles, que duran años, suponen millones de dólares para los contribuyentes y soldados muertos o mutilados en combate.
Y “cambio de régimen” es lo que dice estar buscando Trump en Irán. “Cuando hayamos terminado, tomad el control del gobierno”, decía anoche en un vídeo difundido en sus redes sociales: “Será vuestro. Probablemente, sea vuestra única oportunidad en generaciones.
Durante muchos años habéis pedido la ayuda de Estados Unidos. Pero nunca la obtuvisteis. Ningún presidente estuvo dispuesto a hacer lo que yo estoy dispuesto a hacer esta noche. Ahora tenéis un presidente que os está dando lo que queréis.
Así que veamos cómo respondéis. Estados Unidos os respalda con una fuerza abrumadora y un poder devastador. Ahora es el momento de tomar el control de vuestro destino y poner en marcha un futuro próspero y glorioso que está al alcance de vuestra mano. Este es el momento de actuar.
No lo dejéis pasar”.
Trump, que se enfada con Noruega por no haber recibido el premio Nobel de la Paz hasta el punto de obligar a María Corina Machado a que le entregue el premio en la Casa Blanca y así aspirar a tener un lugar en la transición venezolana, está implicado en eso, en cambiar regímenes y reordenar el mapa geopolítico mundial con la fuerza. El mismo Trump que prometió en su campaña presidencial que pondría fin a las guerras y no que las iniciaría, durante su primer año de este segundo mandato ha ordenado ataques militares en siete países.
Así, hace menos de dos meses ordenó el ataque sobre Venezuela y el secuestro de su presidente, Nicolás Maduro, para hacerse con el petróleo venezolano y “tomar el control del país”, como dijo aquel 3 de enero pasado en Mar-a-Lago.
O como está haciendo con Cuba, asfixiando al país con un bloqueo energético que está produciendo una crisis humanitaria sin precedente en el país, para luego decir este viernes: “Quizá tomemos Cuba de forma amistosa”. En efecto, Trump habla de “una toma amistosa” mientras deja 11 millones de personas sin energía para poder comer o mantener los hospitales abiertos.
El presidente de EEUU ha amenazado Dinamarca con quedarse con Groenlandia, igual que amenaza a México si suministra petróleo a Cuba. De la misma manera que hace eso, se desentiende de la invasión de Ucrania por parte de Rusia, lo cual también tiene consecuencias inmediatas en las fronteras europeas y la seguridad del continente.
Y todo lo hace de la forma más absolutista que se recuerda en Washington: sin buscar el apoyo de aliados internacionales más allá que Israel ni nacionales, como los demócratas o el Congreso. Incluso lo hace sin apoyo popular. Trump se llevó un revolcón hace una semana por parte del Tribunal Supremo por extralimitarse en sus poderes. Y siete días después vuelve a tomar una decisión con consecuencias imprevisibles para el equilibrio mundial y la seguridad de EEUU tanto fuera como dentro de sus fronteras, sin apoyo político ni apoyo social.
El propio presidente francés, Emmanuel Macron, ha reconocido que Francia “no fue advertida ni participó” en los ataques. Y añadió: “Nadie puede pensar que las cuestiones del programa nuclear de Irán, su actividad balística y la desestabilización regional se resolverán únicamente con ataques”.
Mientras tanto, la UE celebrará el lunes una reunión de seguridad de emergencia, según ha anunciado la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen. La UE ha reaccionado sin condenas a los ataques y con tímidas peticiones a la contención.
“Los acontecimientos en Irán son profundamente preocupantes. Hacemos un llamamiento a todas las partes para que ejerzan la máxima moderación, protejan a los civiles y respeten plenamente el derecho internacional”, han dicho la presidenta de la Comisión Europea, Ursula Von der Leyen, y el presidente del Consejo Europeo, António Costa, en un comunicado, informa Rodrigo Ponce de León.
El Consejo de Seguridad de la ONU, por su parte, ha convocado una reunión urgente para este sábado por la tarde, a petición de Baréin y Francia. El secretario general de la ONU, António Guterres, ha condenado los ataques contra Irán y la respuesta de Teherán: “El uso de la fuerza por parte de EEUU e Israel contra Irán, y la posterior represalia de Irán en toda la región, socavan la paz y la seguridad internacionales”.
“El presidente Trump supervisó la situación durante la noche en Mar-a-Lago junto con miembros de su equipo de seguridad nacional”, ha informado este sábado la portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, sobre el seguimiento de los ataques en una sala improvisada en comparación con la que existe en la Casa Blanca: “El presidente habló por teléfono con el primer ministro Netanyahu.
Antes de los ataques, el secretario Rubio llamó a todos los miembros de la banda de los ocho [los ocho líderes del Congreso de EEUU], y pudo comunicarse con siete de los ocho miembros y ponerlos al tanto de la situación. El presidente y su equipo de seguridad nacional seguirán supervisando de cerca la situación a lo largo del día”.
De hecho, la decisión llega acompañada de muchas dudas. Como las que teóricamente expresó el jefe del Estado Mayor Conjunto, el general Dan Caine, quien, según varios medios, hizo saber las desventajas de lanzar una operación militar de gran envergadura contra Irán, planteando preocupaciones sobre la magnitud, la complejidad y el potencial de bajas estadounidenses de una misión de este tipo.
Trump, como hace siempre, desacreditó esas informaciones.
De lo que no hay ninguna duda es de que se han producido numerosas reuniones del equipo de seguridad nacional de Trump antes de la operación militar estadounidense más arriesgada desde la invasión de Irak en 2003. Antes de los ataques, informa Reuters, Trump recibió múltiples informes, entre ellos el director de la CIA, John Ratcliffe; el general Dan Caine; el secretario de Estado de EEUU, Marco Rubio; y el secretario de Defensa, Pete Hegseth.
Este jueves, el almirante Brad Cooper, que dirige las fuerzas estadounidenses en Oriente Medio en calidad de jefe del Mando Central, voló a Washington para participar en las conversaciones en la Sala de Situación de la Casa Blanca.
“Guerra ilegal, premeditada e inconstitucional”
Y en esas reuniones previas al ataque, la Casa Blanca fue informada de los riesgos asociados, entre ellos los ataques en respuesta de Irán contra múltiples bases estadounidenses en la región, así como ataques de aliados de Irán contra tropas estadounidenses en Irak y Siria.
Según las fuentes de Reuters, la conclusión de las deliberaciones fue dibujar un escenario de alto riesgo, pero también con posibilidades de una alta recompensa.
Y Trump ha decidido apostar a una jugada que siembra caos y tiene consecuencias imprevisibles.
Varios demócratas en el Congreso confiaban en haber votado esta semana una resolución de poderes de guerra para frenar el ataque sobre Irán. Pero al final no se llevó al pleno y se pospuso para la semana que entra, entre otras cosas porque había bastantes demócratas reacios.
Pero ya para entonces habrá sido tarde para evitar las bombas, pero sí puede servir para censurar la decisión de la Administración Trump.
El senador por Vermont, Bernie Sanders, uno de los principales referentes progresistas en EEUU, era claro este sábado en su oposición a los ataques unilaterales de EEUU e Israel: “El presidente Trump, junto con su aliado israelí de extrema derecha Benjamin Netanyahu, ha iniciado una guerra ilegal, premeditada e inconstitucional. Trágicamente, Trump está jugando con las vidas de los estadounidenses para cumplir la ambición que Netanyahu de arrastrar a EEUU a un conflicto armado con Irán. La Constitución de los Estados Unidos es clara.
Es el Congreso el que declara la guerra, no un presidente que actúa de forma unilateral. El Senado debe reunirse inmediatamente y votar una resolución pendiente sobre los poderes de guerra que yo apoyaré firmemente”.
“Además”, prosigue Sanders, “este ataque contra Irán es una clara violación del derecho internacional y aumentará la inestabilidad en un mundo ya de por sí peligroso. Si EEUU e Israel pueden lanzar un ataque contra una nación soberana, también puede hacerlo cualquier otro país.
El poder no da la razón. Crea desorden internacional, muerte, destrucción y miseria humana. Se mintió al pueblo estadounidense sobre Vietnam. Se mintió al pueblo estadounidense sobre Irak.
Hoy se está mintiendo de nuevo al pueblo estadounidense y, una vez más, serán las personas comunes y corrientes las que paguen el precio. Los ciudadanos de nuestro país, independientemente de su ideología política, no quieren una guerra sin fin. Quieren trabajos con salarios dignos, asistencia sanitaria y viviendas que puedan permitirse. Quieren que sus hijos tengan una educación excelente.
No debemos permitir que Trump nos empuje a otra guerra sin sentido. No a la guerra con Irán”.
La congresista Alexandria Ocasio-Cortez, demócrata progresista de Nueva York, afirmaba en la misma línea: “El pueblo estadounidense se ve arrastrado una vez más a una guerra que no desea por un presidente al que no le importan las consecuencias a largo plazo de sus actos. Esta guerra es ilegal.
Es innecesaria. Y será catastrófica. Se trata de una elección deliberada de agresión cuando la diplomacia y la seguridad estaban al alcance de la mano. La violencia engendra violencia.
Aprendimos esta lección en Irak. Aprendimos esta lección en Afganistán. Y estamos a punto de aprenderla de nuevo en Irán. Las bombas aún no han creado democracias duraderas en la región y esta vez no será diferente.
En momentos de guerra, nuestra Constitución es inequívoca: el Congreso autoriza la guerra. El presidente no. Haré mi parte para defender nuestra Constitución votando sí a la resolución sobre poderes de guerra de los representantes Ro Khanna (demócrata por California) y Thomas Massie (republicano de Kentuky)”.
En esta misma línea, el alcalde de Nueva York, el socialista Zohran Mamdani, afirmaba desde la ciudad que sufrió el 11-S tras la invasión de Irak: “Los ataques contra Irán, llevados a cabo por Estados Unidos e Israel, marcan una escalada catastrófica en una guerra ilegal de agresión.
Bombardear ciudades. Matar civiles. Abrir un nuevo frente de guerra. Los estadounidenses no quieren esto.
No quieren otra guerra para cambiar regímenes. Quieren alivio de la crisis económica. Quieren paz. Además, quiero dirigirme directamente a los neoyorquinos iraníes: forman parte del tejido de esta ciudad, son nuestros vecinos, propietarios de pequeñas empresas, estudiantes, artistas, trabajadores y líderes comunitarios.
Aquí estarán a salvo”.













