Nuevos Académicos Correspondientes se Incorporan a la Real Academia de Extremadura

Nuevos Académicos Correspondientes se Incorporan a la Real Academia de Extremadura
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Nuevos Académicos Correspondientes se Incorporan a la Real Academia de Extremadura

Foto: COPE – Todos los derechos reservados

La Real Academia de Extremadura de las Letras y las Artes (RAEX) ha sumado a sus filas a cuatro nuevos académicos correspondientes: José Ángel Calero Carretero, Vicente Soler Solano, Genaro González Carballo y António Carvalho. José Ángel Calero, historiador y arqueólogo de Salvatierra de los Barros, radicado en Almendralejo, expresó a COPE su “inmenso honor” ante este nombramiento, calificándolo como “la culminación de una carrera investigadora”.

Calero, quien preside la Federación Histórica de Extremadura y la Asociación Histórica de Almendralejo, con una extensa trayectoria docente, manifestó su sorpresa ante la distinción, reconociendo la existencia de numerosos investigadores con currículums notables en Extremadura. Considera el nombramiento como un “reconocimiento de unos méritos que uno ha ido acumulando a lo largo de tantos años”.

Pasión por la Historia y la Divulgación

Su pasión por la historia se remonta a su infancia, describiéndola como “un sueño de niño”, una curiosidad que le impulsaba a observar “piedras por el suelo”. Sus profesores de la Universidad de Sevilla le inculcaron “la investigación como un elemento fundamental de formación”, camino que continuó en Almendralejo bajo la guía de su maestro, Mariano Fernández Daza.

Calero llegó a ser bibliotecario de la Biblioteca IX Marqués de la Encomienda, del Centro Universitario Santa Ana.

Para Calero, la investigación constante lo convierte en un mejor docente, pero también le impone una responsabilidad: “Los investigadores estamos obligados a divulgar”, afirma, convencido de que esto mejora “la calidad intelectual de la sociedad” y evita la repetición de errores pasados por desconocimiento de la historia.

Más Allá de los Hallazgos: La Vida Cotidiana

Más allá de los grandes descubrimientos, al nuevo académico le interesa “intentar explicar cómo vivía la gente en el mundo antiguo”. En sus excavaciones de villas romanas, su enfoque trasciende el objeto material: “No es el mosaico que aparece, me interesa mucho más ver cómo vivía esa gente, de qué comía, en qué trabajaba”. Es un experto en el Disco de Teodosio, pieza clave de la metalística del Mundo Antiguo, hallada en Almendralejo en 1847.

Esta perspectiva lo ha llevado a profundizar en la alfarería tradicional, considerándola “la vida diaria de la gente”. Desde los utensilios de cocina hasta los materiales de construcción, la cerámica representa para él una ventana al día a día de nuestros antepasados.

El Patrimonio Extremeño y el Futuro de la Investigación

Calero describe el patrimonio arqueológico de Extremadura como “absolutamente impresionante”, aunque advierte que su conservación exige una inversión considerable y, sobre todo, un compromiso colectivo.

“Cuidarlo es un problema de la sociedad, de los ciudadanos, que entiendan el valor del patrimonio”, enfatiza.

En cuanto al futuro, señala dos líneas de investigación esenciales en la región: el mundo tartésico, con yacimientos como Cancho Roano o el Turuñuelo de Guareña, y la necesidad de valorizar la cultura medieval mediante la restauración de sus castillos.

“La arqueología no es sacar cositas bonitas para ponerlas en museos”, concluye, sino “tratar de explicar cómo ha sido nuestro pasado, cómo ha evolucionado y quiénes han vivido aquí”.