Una familia numerosa de Madrid abre su hogar al acogimiento de niños en situación vulnerable

Una familia numerosa de Madrid abre su hogar al acogimiento de niños en situación vulnerable
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Una familia numerosa de Madrid abre su hogar al acogimiento de niños en situación vulnerable

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Marta y Jorge, un matrimonio de Madrid con seis hijos, han encontrado una forma especial de defender la vida: el acogimiento familiar de niños con realidades complicadas. Este programa, impulsado por la Comunidad de Madrid, les ha permitido ampliar su familia y ofrecer un hogar a quienes más lo necesitan.

Un camino hacia la familia

Después de casarse, Marta y Jorge tardaron tres años en concebir. “Hay gente que se casa y rápidamente tiene hijos, y a nosotros no”, recuerda Jorge. Tras algunas pruebas médicas, les confirmaron que podrían tener hijos, aunque con algo más de dificultad.

La esperanza renació y, tras considerar la adopción, Marta quedó embarazada de su primer bebé. Luego llegarían cinco más.

El anuncio del primer embarazo de Marta llegó en un momento significativo. Trabajando como banquera, tuvo que denegar un préstamo a una joven que quería abortar. “La chica tenía un novio, pero no sabía quién era el padre del bebé y estaba muy angustiada”, explica Marta.

Este episodio, sumado a su propia dificultad para concebir y a su firme defensa de la vida, la impactó profundamente.

Vocación de acogida

Tras tener seis hijos, Marta sintió la vocación de acoger a niños necesitados, un legado transmitido por sus padres. Sin embargo, el trabajo y la crianza de sus hijos dificultaban este sueño. Un giro inesperado en su vida le permitió materializarlo.

“No podía dejar de trabajar, pero Dios me puso un ERE delante.

Me acogí al ERE, cogí la indemnización y ese mismo día escribí a la Comunidad de Madrid para ser familia de urgencia”, relata Marta. Al principio, Jorge se mostró reticente: “Tenemos seis hijos y sacarlos adelante es un esfuerzo importante, yo tengo un trabajo exigente y yo creo que estábamos bien servidos”.

Finalmente, Marta convenció a su marido y a sus seis hijos tras un proceso de formación de ocho años. “Estos niños vienen con falta de apego que tienen que llenarla en las familias que acogemos y es importante que todos los miembros se involucren. Es un hijo más”, subraya Marta.

La experiencia del acogimiento

Generalmente, los niños de acogida suelen tener entre cero y tres años y permanecen con la familia durante un periodo de seis meses, aunque este plazo puede ampliarse.

“Entre niño y niño te dan un descanso de quince días y, pasados esos días, cualquier día te llaman a la puerta. Te llaman y te dicen que viene un niño. Viene una ambulancia con dos enfermeros, te dejan el niño y se van”, describe Jorge.

La primera experiencia de acogida tuvo lugar en Navidad. “Fue una maravilla, fue nuestro Niño Jesús, la recibimos con alegría en casa”, recuerda Marta.

Despedidas agridulces

El momento más difícil es la despedida del bebé.

La familia de Marta y Jorge ha pasado por este trance en cuatro ocasiones, y pronto lo vivirán por quinta vez. “Es un drama, el día que se van lloramos muchísimo, es un desprendimiento que te rompe en dos porque son nuestros hijos, pero es misión cumplida. Se trata de ir rescatando todos los niños que podemos. Es muy doloroso, pasamos ese duelo cogiendo fuerzas para esperar al siguiente.

Es muy emocionante”, comenta Marta.

Un aprendizaje para toda la familia

Jorge destaca las enseñanzas positivas de la experiencia del acogimiento. “Nos ha acercado más a Dios y a ser más sensibles. Tenemos una vida confortable y cuando ves que te depositan en casa una niña que viene de donde viene, que a veces son niños abandonados o con esquemas de vida complicados, pues hay que dar gracias a Dios”.

Además, ha servido a sus hijos para comprender que no todos han tenido la misma suerte de vivir en un hogar rodeado de amor y comodidades. “Cuando tienes una vida confortable, los hijos tienden a pensar que eso es lo normal, y se dan cuenta de que ellos podrían haber sido como cualquiera de estos niños de acogida”.