
NUEVO TITULO: El Gran Museo Egipcio deslumbra al mundo: Tutankamón, Ramsés II y un festín faraónico
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El Gran Museo Egipcio (GEM), conocido popularmente como la Cuarta Pirámide, se ha convertido en el nuevo foco de atención en El Cairo. En un día festivo que conmemora el inicio de la Revolución de 2011, el museo bulle de visitantes ansiosos por admirar sus tesoros faraónicos.
Un recorrido entre colosos y tesoros
La experiencia comienza con el imponente cartucho de Ramsés II y el único obelisco colgante del mundo. En el vestíbulo, el coloso de este poderoso faraón recibe a los visitantes, algunos de los cuales buscan el punto exacto donde los rayos del sol iluminan su rostro en fechas señaladas, como en Abu Simbel.
La multitud asciende por la cinta mecánica, contemplando la tríada de Herishef y los sarcófagos que adornan la escalinata, con un objetivo común: la máscara de oro de Tutankamón.
La “Mona Lisa Egipcia”
La máscara de Tutankamón, una joya de 11 kilos de oro macizo, atrae a multitudes comparables a las que rodean a la Gioconda en el Louvre. Su brillo resplandece sobre un mar de teléfonos móviles, y su altura permite ser fotografiada incluso por aquellos que no desean esperar en la fila.
Desde su inauguración, el GEM recibe entre 15.000 y 18.000 visitantes diarios.
El guía egipcio Mazher Bagat destaca que no solo los turistas se sienten atraídos por el museo, sino también los egipcios que desean conocer la historia de su civilización.
El ajuar funerario de Tutankamón
Por primera vez, la máscara se exhibe junto a las más de 5.000 piezas del ajuar funerario del faraón, descubiertas por Howard Carter hace un siglo. El recorrido asciende desde las salas con las capillas y los sarcófagos que alojaban la momia del rey, hasta llegar al fascinante rostro dorado.
Entre las piezas más destacadas se encuentran el trono, un sarcófago de oro puro, la colección de carros y sandalias, la daga y el famoso trono dorado de Tutankamón.
Otras joyas del museo
El egiptólogo Zahi Hawass recomienda detenerse ante el trono de Tutankamón y la estatua del sacerdote Kai, con sus ojos de bellas incrustaciones. También destaca la importancia del escriba Mitri, sentado con un rollo de papiro en su regazo.
La atención de los visitantes se divide entre el mobiliario de la reina Hetepheres I, la estatua arrodillada de Hatshepsut, el sarcófago de diorita de Nesptah y la maqueta de arqueros nubios y soldados egipcios.
La barca solar de Keops
Desde los ventanales, se pueden contemplar las pirámides de Keops, Kefrén y Micerinos. Los visitantes también pueden admirar la gran barca solar de Keops, una embarcación de 4.000 años de antigüedad construida con madera del Líbano y cuerdas, sin un solo clavo.
Junto a ella, se está reensamblando una segunda embarcación funeraria, cuyo proceso de restauración podrá ser contemplado por los visitantes durante los próximos cuatro años.
El Museo Nacional de la Civilización Egipcia
El Museo Nacional de la Civilización Egipcia (NMEC), inaugurado en 2021, también atrae a un número creciente de visitantes.
Este museo alberga una selección de piezas que cuentan la historia del país, y su mayor atractivo reside en las salas donde reposan veinte momias reales, incluyendo las de Ramsés II, Seti I y Hatshepsut.
El antiguo Museo Egipcio del Cairo
En el antiguo Museo Egipcio del Cairo (EMC) se conservan las momias de Yuya y Tuya, el tesoro de Tanis, la estela de Merenphat y la paleta de Narmer. Aunque las agencias de viajes están empezando a suprimirlo de sus recorridos, sigue siendo el favorito de muchos egiptólogos.
El ministro de Turismo y Antigüedades ha anunciado planes para renovar el discurso museográfico y la imagen de esta institución centenaria, con la esperanza de que los nuevos tiempos no borren su idiosincrasia.












