
Ni seguros, ni inviolables, ni protegidos: Cuando la guerra alcanza a los influencers y a Europa
Foto: Archivo – Todos los derechos reservados
Desconozco cómo fue vivir la guerra de Irak impulsada por Estados Unidos bajo el gobierno de Bush, una guerra de la que fuimos parte. No podré tener un conocimiento vivencial de cómo fue entrar en aquella guerra, ni de cómo fue presenciar el atentado contra las Torres Gemelas. En todo cuanto he conocido ya existía una mediatización, un espectáculo, conversión del mundo en virtualidad.
Ahora, rodeada de noticias, mensajes, avisos, detalles de última hora o informaciones contradictorias, la misma entidad tiene una noticia sobre un mono y su peluche que la bomba que mata a cuarenta civiles o la muerte del ayatolá.
Influencers y Apocalipsis: Una contradicción esencial
Más allá de la prensa tradicional, los contraataques iraníes que alcanzaron Dubai y Kuwait tuvieron relatores nuevos: los influencers. Ellos, custodios del privilegio más absoluto, suponían que nunca les podía tocar vivir algo así; todo en su existencia se opone a que tal fatalidad pueda acontecerles. La contradicción entre los influencers y el apocalipsis radica directamente en su esencia.
Su modo de vivir es un monstruo que crean los tiempos de falsa paz, la prosperidad que siempre se alimenta y construye en base a muertos en lugares ajenos, a la destrucción de vidas que son eternamente invisibles. La guerra y la miseria son cosas que les pasan a los pobres, a quienes no pueden huir de ellas, como el fin del mundo.
La fragilidad del privilegio: Cuando el dinero no protege
De ahí, también, la furia de otros influencers cuando han visto que su dinero no los protege; una vez la guerra se torna seria y borra distinciones dadas por inmutables, nada protege de la guerra, nada protege de la muerte, nada protege del apocalipsis. Es su pensamiento mágico: nunca podría tocarme a mí. Hay algo muy interesante en ver cómo reaccionan cuando la guerra les alcanza.
Lo que nos separa de ellos es su ostentación, su opulencia, incluso la obscenidad hortera en su semblante de nuevos ricos; la voz humana en cada uno de nosotros no parará de desear que ojalá regresen sanos y salvos a sus hogares para que tras su regreso podamos despreciarlos por esa misma ostentación, opulencia y obscenidad hortera.
Europa y la falsa sensación de seguridad
Vivimos pensando que todo lo acontecido este fin de semana no podrá tocarnos a nosotros y por eso Ursula von der Leyen decide el sábado que convocará una reunión si acaso el lunes. Vivimos concibiendo nuestra Europa como un lugar seguro, inviolable, protegido. Trump nos lleva a guerras ilegales, injustas, porque son esas guerras lo que él necesita; sus consecuencias son imprevisibles, más ahora que nosotros, los europeos, seguimos conformes con ser sus vasallos.
Haríamos bien en darnos cuenta, también a la hora de tener una posición europea propia que pensase en nuestros intereses y no en los de los gobernantes dictatoriales de Estados Unidos, de que ya no hay lugares tan seguros, ni tan inviolables, ni tan protegidos; de que Chipre, que ha sufrido impactos este fin de semana, está cerca, como tan cerca estamos de la Ucrania que invadió Rusia. Hasta que nos demos cuenta de eso, nuestro letargo (como europeos) será parecido al suyo (el de los influencers), ambos sueños albergando sus monstruos respectivos.













