
ATAQUE A IRÁN: HEGEMONÍA, PETRÓLEO Y EXCUSAS
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El ataque de Estados Unidos e Israel contra Irán ha desatado una nueva crisis en Oriente Medio, con implicaciones que van más allá del programa nuclear iraní o las demandas de libertad para su pueblo. Este acto, calificado como “crimen de agresión” por expertos en derecho internacional, responde a una compleja red de intereses geopolíticos y económicos.
Hegemonía Regional y Expansión Colonial
Israel busca consolidar su hegemonía regional y avanzar en su proyecto colonial, extendiendo su control sobre territorios como Gaza, Cisjordania, Jerusalén Este y los Altos del Golán. La presencia militar israelí en el sur de Líbano y el control de la frontera de Rafah con Egipto son ejemplos de esta expansión. Además, los bombardeos en Irak, Yemen, Líbano, Siria, Catar, Palestina e Irán revelan una estrategia para asegurar el acceso a recursos naturales y rutas de transporte clave en la región.
Este proyecto cuenta con el respaldo de Estados Unidos, cuyo gobierno ve a Israel como un socio estratégico para garantizar sus intereses en la región. Alemania también comparte esta visión, considerando que Israel realiza “el trabajo sucio por todos nosotros”.
El Petróleo como Motor del Conflicto
Irán posee importantes reservas de gas que comparte con Catar en el mayor yacimiento del mundo, el South Pars-North Dome. Además, es parte de rutas de transporte de minerales críticos desde Asia hacia Occidente, concentra las terceras mayores reservas de crudo del mundo y controla, junto con Omán, el estrecho de Ormuz, un paso vital para el transporte marítimo mundial de petróleo y gas natural.
Irán provee el 13,4% del petróleo importado por China, en transacciones que no utilizan el dólar. Estados Unidos busca reforzar su moneda en los mercados energéticos y controlar flujos, precios del crudo y rutas de transporte para obstaculizar la expansión económica de China. Los ataques estadounidenses contra embarcaciones en el Caribe y los bombardeos contra Venezuela se inscriben en esta estrategia.
Las Excusas de la Agresión
El argumento de que Irán podría fabricar armas nucleares es un relato que Netanyahu ha utilizado durante décadas. Sin embargo, Israel posee armamento nuclear, mientras que Irán no. En 2015, se llegó a un acuerdo con Teherán para levantar las sanciones a cambio de que Irán eliminara parte de su programa nuclear y permitiera inspecciones de la ONU. Donald Trump rompió este pacto en 2018, dejando a Irán sin incentivos para no seguir enriqueciendo uranio.
La otra excusa, la de la libertad para los iraníes, es poco creíble viniendo de un gobierno israelí que comete crímenes masivos contra la población palestina y de un país, Estados Unidos, que ha facilitado ese genocidio. Tanto Washington como Tel Aviv son responsables de la falta de derechos y libertades del pueblo palestino y mantienen relaciones con regímenes que reprimen a su gente.
Negociaciones en Curso
Horas antes del ataque contra Irán, el ministro de Exteriores de Omán, mediador en las negociaciones entre Estados Unidos y Teherán, aseguró que había importantes avances y que un acuerdo estaba “al alcance si se concede a la diplomacia el espacio que necesita”. Afirmó que Irán aceptaba inspecciones y estaba dispuesto a no acumular más material para construir armamento nuclear.
El ataque se produjo en un contexto de avance en las negociaciones. Al igual que en 2003 con Irak, las exigencias y las negociaciones fueron excusas para ganar tiempo e intentar convencer a la opinión pública con propaganda belicista.
Riesgos de la Escalada
Los riesgos de esta escalada son enormes. El gobierno israelí busca desviar la atención mundial de sus crímenes y provocar el debilitamiento y la fragmentación de Irán. Los escenarios de enfrentamientos y caos suelen ser idóneos para el desgaste de un país y para el enquistamiento de los conflictos, con el peligro de que se extiendan en la región.
Expertos advierten que Israel busca generar tensiones internas, una guerra civil, la división del país en enclaves étnicos y un gobierno títere sometido a sus intereses. Esta estrategia facilitaría a Israel la anexión de territorios ocupados palestinos, sirios, libaneses e incluso más allá.













